8 de noviembre de 2008

POESÍA / Felipe Gálvez




LABIOS DE MAR

Miradas caminantes de sombras.
Ojos únicos
en el manto de arena que hace rebotar el sol
y seguir a lo lejos
como inquilino vigilante de cimas que arrienda.
Rienda suelta
a los gatos a nado de hormiga
que desean viajar unidos por las estrellas
y seguir a lo lejos
vigilando el tesoro de frutas
donde cabe la conciencia.

El dueño de las horas no es tu patrón irrisorio.
El jefe de tus faenas ordenará tu ascenso de cenizas
y serán asesinas las horas extras en la jaula del mes,
cuando el puerto de mantas reciba al barco de la centuria
que viene del mar de labios gestuales
agitando su encanto,
como dos marinos encantando noches
y elevando una copa de trazos
por el recuerdo de la mar fatigada
de tanto mover los pechos en la borrasca sexual
donde se entregó al placer del mareo de los hombres

Hembra marea
Marea hembra
Dame un naufragio nocturno
con estrellas que me contemplen
cuando tus brazos me abracen y me confiesen
que yo fui el primer último hombre
y el primer amor de todo últimamente.
EL PRINCIPAL
EL QUE REGÓ TU ALMA
CUANDO PASEABAN LAS SOMBRAS
Por el umbral que dejó la última experiencia
lluvia de amares que me dé tu cuerpo
y que me bañe tu alfombra de sol transparente.
Envuélveme con un tapiz de horizonte
cuando desaparezca tu figura bajo la línea del fin.



Felipe Gálvez
Publicado en La Mancha número tres.
Fotografía: Pablo Delgado.