13 de mayo de 2008

POESIA / Amanda Espejo


VA POR TÍ

A esto me refería:

(¿Puedes verlo?)

Desde allí, escondido tras las cortinas:
estas son las playas que pudiste caminar,
las dunas errantes de mi "cuerpo arena",
caprichosas, turgentes, movedizas,
dóciles ante el soplido del deseo.
Único escultor de esta playa viva
plagada de secretos dispuestos...
Observa...
cómo él, se adueña de mis espacios
y otorga el sentido a todas mis partes.
Mi cuerpo, algo más que un envoltorio
vuelve a ser MI cuerpo, (no lo impuesto).
Y es de miel y sabe a sal...
(¿Ves? , son los sabores que pudiste gustar)
Y huele a frutas y huele... a hembra:
efluvios dulces que indican el camino.
(que tú... no supiste encontrar)
En cambio él, amo y esclavo por una noche
es sabio intérprete de todas las señales:
juntos iniciamos la danza de la vida,
(Un receso, ante lo inexorable de la muerte)
Y explora, y es guía, y pide, y ordena.
Mezcla exquisita de niño y hombre.
(¿Ves a lo que me refería?)
No hay más propósito ni designio que esto:
el encontrarse, el reconocernos,
en medio de compases que llevan al cielo,
al verdadero: pleno de placer y gozo,
de dolor y miedo... no tu cielo muerto,
de tristes colgajos sobre tu pecho.
¡Vamos! Ahora, no te cubras la cara,
no existe letanía que acalle mis gemidos.
Acércate... ya falta poco... (ya casi llego)
Pronto... quiero que te asomes a mis ojos
y puedas ver los girasoles dorados,
remolinos locos bailando dentro de mí.
Después de todo... te lo debo:
Las semillas de este brote, las sembraste tú.
Amanda Espejo
Publicado en La Mancha número uno.
Ilustración: Amanda