19 de marzo de 2008

POESÍA / Nelson Tobar




14 DE JUNIO DE 1815

Ha ocurrido una fantasía. Algunos camaradas gritaron.
¡Ha estallado una estrella!
Cerraron sus tiendas. Escribiré por intervalos.
Lo que la luz del relámpago permita. No debemos ocupar ni un solo fósforo.
Es noche gélida ¿Trataré de narrar lo inefable? Ja.
Me ha despertado esta luz del Cosmos.
El mirlo recitaba una canción de lluvia. Luego, silencioso, posóse en la vid seca.
Entonces vino el trueno. Mi brújula colapsó.
Pensé que el cielo se rasgaría.
O que ya no existiese el Tiempo.
Esperé bajo mi frazada.
Los seres humanos corrían a las cavernas.
(Hay luz en la tienda del capitán).
La noche misma despertó. ¿Hubo música?
La lluvia cayó como un mar. Diluíase el aire. Se respiraba luz.
Empapado el mirlo volaba. En un torbellino.
Un relámpago apuró la marcha de las nubes.
El mirlo se ha ido con una hojarasca.
Rectaba aún.
La tierra ha rotado sobre el sonido del trueno. Cerré los ojos.
Una consonancia, a la vez una disonancia.
(…)
Duermo…en el umbral de mi toldo. He despertado de pie.
Duermo… ahora entre las ropas.
Los seres humanos corrían a las cavernas.
Un último relámpago. Lejano.
El trueno estremeció el horizonte montés.
He podido ilustrar aquél momento.
Por lo pronto creed.

Nelson Tobar.
Publicado en La Mancha número 5