15 de julio de 2008

POESÍA / Pablo Delgado U.






Permítanme restregarme la memoria.
Sin recortes ni periódicos,
ni fotos desteñidas descubriendo mi pasado.
El flash no fue mi pasión
apenas quiltro moviendo la cola
o levantando la pata para apaciguar los ánimos
maceré la hierba y corté las begonias.

Hubo turbas que quisiera olvidar
y uso mi olfato.
Puntos de vista, consignas, rabias amorosas
y otras me incitan
a que las he conocido (yo ya tengo suficiente)
mi raza está por verse.

Mejores cosas se hicieron en mi infancia
a ras de pasto como los anfibios
o aviones de juguete tendidos en el patio.

No simulo nada y pateo como un bebé,
quiltro al final,

mi recuerdo es eso, un guiño.




Pablo Delgado
Poema (a) del texto Perro Muerto
Quilicura, Noviembre 2005




Publicado en La Mancha número cuatro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada vez que te leo, me gusta más tu texto... amor... de mí para ti.

Amanda

Antonio Arroyo dijo...

Pablo, simple y certero, sin preocupaciones academicistas como alguien le decía ahí arriba a Amanda. Simple y certero, pero desencadena mundos, une pensamientos perdidos y encontrados. Es la ingenuidad-no-ingenua que encierra una gran sabiduría no sólo poética, también vital.
Una alumna de bachillerato me comentaba hace poco a propósito de la nivola de Unamuno San Manuel Bueno, mártir que cierto pueblo estaba sumergido en el fondo de un lago y, junto a éste, los ríos y las cascadas. Como entenderás, al principio, como profesor me pareció un disparate y hasta me causó risa. Más tarde, cuando el profe se durmió y despertó el poeta, vio luz en esa ingenuidad. Y eso que esta niña ni escribe ni lo pretende; pero me dijo mucho de la poesía.
En fin, te contesto como lo que soy y somos realmente:

¿Quién dijo que los ríos
se cayeron al lago?

¿Siguen su curso errante
bajo las aguas quietas?

No el sueño
No la apariencia ingenua
de la realidad

No saber
que en las manos
cabe el mar
ese sudor inmenso
donde el río no llega

Antonio Arroyo Silva
Fila Cero

Saludos y abrazos desde esta parte del habla