26 de noviembre de 2012

NARRATIVA / Juan Cameron



PRIMEROS RECUERDOS

Juan Cameron



El primer libro en otro idioma me causó gran sorpresa. Había aprendido a leer hacía poco y el entender aquellos signos como voces extranjeras -lo cual sabía, pues mi abuela paterna arrendaba una pieza a un matrimonio alemán- hizo saltar mi corazón.

Aquella tarde -tendría yo cuatro o cinco años- habíamos ido con mi padre a Villa Alemana, a casa de Margarita Riggi, directora del coro de la Escuela de Derecho, en Valparaíso. Me gustaba ir a esa casa. Siempre la iluminaba por el sol y tras los visillos caía una suave red dorada sobre el piano de cola. Margarita Riggi (su nombre es ahora indivisible) vestía de negro y tenía unos enormes ojos verdes, del grosor de sus dedos y de las teclas blancas que presionaba con gran vigor y suavidad al mismo tiempo. Junto a ella, de pie, mi padre y los demás estudiantes escuchaban prestos a cantar. Los sonidos envolvieron el ambiente con tal solemnidad que mis ojos se empañaron.

Alguien advirtió a mi madre, quien me acercó a cubrirme entre sus brazos. Mi padre comprendió la emoción, pero guardó silencio; una muchacha del coro exclamó “mira, el niño está llorando”, mas sólo Margarita Riggi me entregó la mirada esperada y yo quería abrazarla y apretarme entre sus enormes pechos. Cargado por mi madre me instalé en una pieza cálida, con estantes de madera y muchos libros y revistas apiladas en los bordes. Mi madre secó mis ojos y quedé solo en el mundo. 



Sobre el velador reposaba una novela de vaqueros. Con temor, como si acaso robara algo, me senté junto a la cama y posé mis dedos sobre la portada. Las letras estaban ahí; y decían otra cosa. Lleno de curiosidad tomé el libro y regresé al salón. Detenida ya la práctica, los asistentes conversaban en círculo.

Me acerqué por detrás y tiré de la negra manga de Margarita Riggi. “¿Qué es ésto?”, le dije. “Es alemán”, respondió. Y con ojos repletos de ternura acarició mi pelo casi blanco, un poco más amarillo que el de ella.

Mi mujer me observa y arruga el entrecejo. “¿Y te acuerdas de todo eso?” “Sí, por supuesto; y con muchos detalles. Me acuerdo de la entrada del bungalow, de sus muros de piedra, de la tierra en la calle”.

Los momentos felices quedan grabados. Recuerdo, por ejemplo, el cité donde fuimos a buscar aquel mameluco celeste; o cuando la costurera, quien vivía en la penúltima puerta a la derecha, frente al muro de la Iglesia Bautista, me lo probó y yo quería ya llevarlo. Se apresuró en arreglarme la basta y salí de mano de mi madre. El mameluco tenía sobre el pecho un enorme bolsillo y sobre él, un pato bordado. En Pedro Montt, bajo el cálido sol de enero, el adorno brillaba como el Sagrado Corazón en las imágenes de mi abuela y yo seguía cabizbajo, encandilado por los colores y la mirada del pequeño ánade.

Hace ya bastante se lo recordé a mi madre. Me observó con ojos muy abiertos y dijo “no puede ser; alguien te lo habrá contado. Eso fue hace más de medio siglo”. “Lo sé, viejita, ese día cumplía dos años”. Entonces se emocionó.

“¿Y te acuerdas de todo eso?”, insiste mi mujer. “Yo no me acuerdo de nada. Al menos, no con tantos detalles. ¡Qué suerte la tuya!”

Estuve por decirle que, en verdad, me acordaba de muchas cosas más: del sabor del biberón, de mi nacimiento, de mi ansiedad por respirar. Pero no me atreví; podría suponer que fantaseaba. Al fin y al cabo, todo se convierte en literatura. 



Publicado en especial de narrativa PURO CUENTO



Juan Cameron / Poeta, nació en Valparaíso el 28 de enero de 1947. Estudió leyes: participó junto a Juan Luis Martínez y Sergio Badilla en la formación del Movimiento Literario y Cultural de los años 70 en Valparaíso. Allí fundaron el Grupo del Café donde se reunían artistas de distintas disciplinas. Vivió, durante la década del 80 exiliado en Suecia donde fue colaborador del semanario cultural Liberación.

OBRAS: Las manos enlazadas, Edeval, Valparaíso, 1971; Una vieja joven muerte,Del Café, Valparaíso, 1972; Perro de circo, Edición del Premio Rudyard Kipling, Santiago, 1979; Apuntes, Del Café, Valparaíso, 1981; Poesía dispersa, LAR, Concepción, 1985; Cámara oscura, Ed. Manieristas, Santiago, 1985; Video Clip, Bikupa, Estocolmo, Suecia, 1989; Como un ave migratoria en la jaula de Fénix,Rusadir, Melilla, España, 1992; Jugar con la palabra, (antología 1971-2000), Ed. LOM Santiago, 2000; Versos atribuidos al joven Francisco María Arouet y otros textos desclasificados Ed. LOM, Santiago, 2000; Canción, SECH, Concepción, 2002; Treinta poemas para leer antes del próximo jueves, Ed. Costa Rica,2005.