12 de julio de 2015

POESÍA / Damaris Calderón




CÉSPED INGLÉS


Los segadores
tienen una rara vocación por la simetría
y recortan las palabras sicomoro,
serbel, abeto, roble.
Guardan las proporciones
como guardan sus partes pudendas.
Y ejercen son condescendencia
el orden universal
porque el hombre
-como el pasto-
también debe ser cortado.



DOS GIRASOLES SOBRE EL ASFALTO


En el terminal de ferrocarriles
sentada con mi madre
dos girasoles sobre el asfalto.
Su mano borra todo sucio paisaje.
Nunca he comido sino de esa mano
nunca
sino de ese fruto macerado.
Me enseñabas un sendero
para que no me extraviara.
Y siempre regreso, pequeño afluente,
buscando un poco de sosiego
como se le da al enfermo
una cucharada de sopa.
Y la cuchara hace frías,
metálicas promesas
hasta que la cabeza se queda
recostada contra el velador.
Una oruga cantándole a un gusano
-la canción de la morfina-
la cabeza roída por dentro
el tallo esplendente conectado al tubo de oxígeno.
El mar, como un patrullero,
pisándome los talones.
Thalassa thalassa
he intentado vivir siete veces. 



MANERAS DE NO ACCEDER A SANTIAGO

para Laura Ruiz
para Ponte



Santiago de Compostela
de la Gloria
de Chile
de Cuba
es
un sitio tan cercano
que no se le ve.

Peregrino de Enmaus
camino en círculos.
Si abro la mano
la moneda del taumaturgo,
un paisaje trizado aparece.

El camino de Santiago
nos ha tomado toda la vida.
Y el viaje no ha sido pródigo.

Tocar la piedra
avanzar
no procurará ningún sosiego.



PARLOTEO DE SOMBRA


Señor Principal de Pica
calavera emplumada
camisón de colores
con que la muerte te viste
vasija de barro,
(tus cuencas vacías ya no contemplan
las visiones de este mundo).
Señor de los oasis piqueños
del Valle de Quiasma
(alrededor de 1000 d. C.)
que organizabas el tráfico de las caravanas
y la explotación de recursos
en Bajo Molle,
ya no inhalas el soplo de los dioses
y el hueco de tu nariz
(que ahora me conmueve)
alguna vez será mío.


*****


Damaris Calderón (La Habana, Cuba, 1967) es poeta, ensayista y pintora, licenciada en Letras y Filología por la Universidad de La Habana y magíster en Lenguas y Culturas Clásicas por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). Ha publicado los poemarios Con el terror del equilibrista (1987); Duras aguas del trópico (1992); Guijarros (1994, 1997); Babosas: dejando mi propio rastro (1998); Duro de roer (1999, 2005); Se adivina un país (1999); Sílabas. Ecce Homo (2000, 2001); Los amores del mal (2006), y Parloteo de Sombra (2004; LOM Ediciones, 2009), entre otros. Varios de sus poemas han sido recogidos en antologías de poesía cubana y latinoamericana actual, y parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, portugués y holandés. Ha recibido el Premio de Poesía de la Revista de Libros de El Mercurio (1999) y la Beca Simon Guggenheim en poesía (2011), y el Premio Altazor (2014), entre otros reconocimientos literarios.