3 de enero de 2015

EL LIBRERO de La Mancha / LOBOS Y OVEJAS, de Manuel Silva Acevedo

Ediciones Universidad Diego Portales (2009)




"En 1972, “Lobos y ovejas” recibió el Premio Trilce, pero sólo se publicó en 1976, en una plaquette que en gran parte, desaparece junto con el incendio intencional de la Galería Paulina Waugh. Se transformó, entonces, como tantas cosas de ese período, en una latencia, en un poema fantasma, fotocopiado, comentado entre bambalinas, susurrado, inexistente en el escenario público y sin embargo, de una presencia feroz. Feroz y ambigua, como el poema mismo. Un poema que desafiaba toda manera de hablar de él, especialmente en ese tiempo de perseguidores y perseguidos. Un poema a la vez mínimo y escandaloso, un pequeño clásico en sordina, un hito en la literatura chilena".




Adriana Valdés






LOBOS Y OVEJAS

A Enrique Lihn


Hay un lobo en mi entraña
que pugna por nacer
Mi corazón de oveja, lerda criatura
se desangra por él


Por qué si soy oveja
deploro mi ovina mansedumbre
Por qué maldigo mi pacífica cabeza
vuelta hacia el sol
Por qué deseo ahogarme
en la sangre de mis brutas hermanas
apacentadas


Me parieron de mala manera
Me parieron oveja
Soy tan desgraciada y temerosa
No soy más que una oveja pordiosera
Me desprecio a mí misma
cuando escucho a los lobos
que aúllan monte adentro


Yo, la oveja soñadora
pacía entre las nubes
Pero un día la loba me tragó
Y yo, la estúpida cordera,
conocí la noche
la verdadera noche
Y allí en la tiniebla
de su entraña de loba
me sentí lobo malo de repente


Si me dieran a optar
sería lobo
pero qué puedo hacer si esta pobre pelleja
no relumbra como la noche negra
y estos magros colmillos no muerden ni desgarran


Si me dieran a optar
sabría acometer como acometo ahora
esta mísera alfalfa, famélica, ovejuna


Si me dieran a optar
los bosque silenciosos serían mi guarida
y mi aullido ominoso haría temblar los rebaños
Pero qué hacer con mis albos vellones
Cómo transfigurar mi condición ovina


Yo, la obtusa oveja,
huía tropezando con mis hermanastras
El lobo nos seguía acezando
Y entonces yo, la oveja pródiga,
me quedé a la zaga
El lobo bautista me dio alcance
Se me trepó al lomo derribándome
y enterró sus colmillos en mi cuello
Vieja loba, me dijo
Vieja loba piel de oveja
Quiero morir contigo
Esperaré a los perros
La sangre me manaba a borbotones
Parecíamos un sol enterrado de cabeza
en el suelo


Yo era una oveja mansa
Siempre miré hacia el suelo
Yo era solo una oveja rutinaria
Yo era una alma ovejuna
sedienta de aventuras
Yo era en el fondo
una oveja aventurera
Yo deseaba convertirme
en oveja descarriada


Expreso aquí mis sinceros agradecimientos
a la piadosa águila humana
que me desgarró la yugular de un picotazo




¡No es menester un amo!
Amor es menester, amor lobuno
El lobo más feroz ama a su loba
y escarba y huele y hurga
y le clava los ojos y la escucha
y la loba celeste de las constelaciones
mueve la cola y ríe y lo saluda


El lobo dio alcance a la loba
Yo lo estaba viendo
La cogió de los flancos con el hocico
Lamió su vientre y aulló
irguiendo la cabeza
Yo lo estaba viendo
Yo que no soy más que una oveja asustadiza
Y puedo afirmarlo nuevamente
El lobo y la loba lloraban
restregando sus cuellos
La oscuridad les caía encima
Había un gran silencio
No había más que piedras
y los astros rodaban por el cielo


Lobo a penalidad
lobo y a ciegas
lobo a fatalidad
lobo a porfía
lobo de natural
lobo de ovejas
pastor a destelladas
aullador de estrellas


¡A la loba!
Gritaron los hombres ya bebidos
La bestia alzó las orejas
y corrió a refugiarse entre mis patas
Me miró a los ojos
y no había fiereza en su semblante
¡A la loba!
volvió a escucharse el grito ya cercano
Ella agitó la cola
dio un lengüetazo en el agua
y vi sus ojos negros
recortados contra el azul del cielo
Después huyó hacia el monte
Entonces yo,  la oveja libre de sospecha,
me vi sola ante los hombres
y sus negras bocas de escopeta


Toda la tierra es para el lobo
Si lluvias, lodo
Si soles, polvo
Y de rumbo los montes, las estepas
Y de casa el umbral, la roca viva
Y de pan el más duro de los panes


Yo, la tonta oveja
nadie más ignorante que yo
me pregunto
quién tendrá piedad del lobo
y más todavía
quién dará sepultura al lobo
cuando muera de viejo
miope y lleno de piojos

Se te extraña
Se te busca
Se te indaga
Se te persigue en vano
tu oculto nombre en vano
No levantar falso testimonio
contra el lobo
contra el prójimo lobo
que aúlla por su prójima

Pasa el rebaño en fila funeraria
y atraviesa el pueblo con su fuente
Pasa el rebaño y pasa en seguimiento
de la oveja mayor, la más borrega
Pasa el rebaño en la procesión sombría
y tras la huella los lobos cancerberos
van dejando un reguero de saliva
un rastro de sangre y poluciones
Pasa el rebaño y pasa por el puente
Pasan los vagabundos y los trenes
Pasa la loba amarga con sus tetas
Pasa el rebaño y pasa lentamente
Pasa la loba vieja, la más vieja
Pasa la oveja negra a guarecerse
Pasa la noche entera, nunca aclara
Pasa el rebaño y bala hasta perderse

Cayó la noche de bruces sobre el rebaño
La descastada oveja sintió la crispadura
Fatalizada se apartó del corral
No deseó nada más en el mundo
que la roja vaharada de la loba


Se declaró la peste en mi familia
vi a mis torpes madrastras
gimiendo con la lengua reseca
murieron resignadas
arrimadas unas contra otras
Yo resistí la plaga
Ayuné, no bebí agua
Rechacé los cuidados
Y una noche a matarme
vinieron los pastores armados de palos
A matar a la loba
La única en pie
en medio del rebaño diezmado


Déjenme a mí, la loba
Déjenme a mí, la fiera solitaria
Déjenme a mí, la bestia asoladora
Déjenme la cordera
Déjenmela a la puritana
Yo soy su sacramento
A mí me espera


Mi palabra de honor, dijo el lobo
Tan solo quiero amarte, no te haré ningún daño
Está bien, no hay más remedio
Arrímate a mi lado, contestó la borrega
El lobo la miró con los ojos ardiendo
La oveja le devolvió la ardiente mirada
Se estuvieron largo tiempo mirando
El lobo y la cordera tuvieron este sueño
Uno en el monte donde azota el viento
La otra en el corral
pisoteada por sus propias hermanas


No seré nunca más prenda de nadie
Mucho menos de ti
pastor dormido contra el árbol
No debiste confiar en la oveja mendiga
No debiste confiar
en mis estúpidas pupilas aguachentas
Serás víctima de la oveja belicosa
Ya no habrá paz entre pastor y oveja


El pastor y la loba buscaban la cordera
Persiguiendo a la oculta treparon la ladera
Se encontraron los dos, báculo y zarpa
El pastor fue más hábil, la loba derrotada
Y a los pies del zagal, la cordera perdida
surgió de los despojos de la loba abatida


Se engaña el pastor
Se engaña el propio lobo
No seré más la oveja en cautiverio
El sol de la llanura
calentó demasiado mi cabeza
Me convertí  en la fiera milagrosa
Ya tengo mi lugar entre las fieras
Ampárate pastor, ampárate de mí
Lobo en acecho, ampárame

*****




Manuel Silva Acevedo  (Santiago 1942) Después de su primer libro: "Perturbaciones" (1967), alcanzó una sólida consagración con “Lobos y ovejas”(1976). Sus principales libros posteriores son: ”Master de bastardía” (1977); “Monte de Venus” (1979); "Palos de ciego" (1986); "Desandar lo andado" (1988);“Canto Rodado” (1995); "Cara de hereje" (2000);“Día Quinto” (2002); “Campo de Amarte” (2006); "Lazos de sangre" (2011). En 1998 publica “Suma Alzada”, antología de su obra poética. Recibe en 1997 el Premio Eduardo Anguita. Traducido a media docena de idiomas, Manuel Silva es uno de los más importantes poetas vivos.
 



 Más sobre el autor: