29 de agosto de 2010

NOTICIANDO / Tercer aquelarre "Brujas en las letras y un Encantador"



La tarde del pasado viernes, se llevó a cabo en La Casa del Escritor el tercer encuentro del ciclo de lecturas poéticas “Brujas en las Letras y un Encantador”. Más que una simple lectura, estos “aquelarres” se han caracterizado por ser una cita lúdica en donde toda la creatividad tiene licencia para fluir sin censuras. En medio de una atmósfera mágica, otorgada por el tema y las llamativas ambientaciones del lugar en cada encuentro, se ha logrado hasta hoy, afianzar esta idea e incorporar cada vez más a nuevos adeptos.
En esta ocasión, luego de una obertura musical a cargo de Andy Pérez y Alejandro Espinoza , Lila Calderón y Marina Latorre, moderadoras de cada aquelarre, presentaron a:


Lila Díaz , una “gnomo” encantada, quien en base a una lectura clara y unos textos sólidos – y hasta descarnados -, logró conectarnos con la miseria del ser humano en cuanto al atropello del “otro”.
Cristina Larco trajo la sabiduría de las chamanas del norte. Su discurso aludió a la naturaleza, al ruego y queja de la Pachamama, y por medio de efectivos conjuros tuvo la virtud de transmitir a la concurrencia el sentido principal de su presentación: abrir ojos, raciocinio y corazones en cuanto a lo que se está haciendo hoy en día con el planeta y, la importancia de la honestidad que se requiere en todo esto, principalmente a la hora de preguntarnos ¿qué estamos haciendo nosotros por detener este desastre?
Thedoro Elssaca tuvo el rol de “encantador”, y ¡vaya que lo hizo bien! Distintos elementos apoyaron su presentación, tales como una clava mapuche y otro “objeto de ritual” que se encargó de mostrar en todos sus usos. Buen humor, responsabilidad con el objetivo y una lectura distendida hicieron de esos minutos algo atractivo y sorprendente.
Damaris Calderón, poeta cubana, bien empapada en el contexto reinante, nos ofreció con la seguridad que la caracteriza, textos que oscilaron desde el sarcasmo, lo irreal y lo sensible, demostrando con ello el peso que da una trayectoria sólida.
Luego de un agradable intermedio, llegó lo que faltaba al concepto otoñal con que se ambientó esta vez el lugar: una lluvia mágica y plateada empapó a la concurrencia asombrando alegremente a todos los espectadores.
Rosa Alcayaga, con la vivacidad y simpatía que le preceden, ilustró de forma breve y clara el hecho denominado “caza de brujas”, y a todo el abuso e incoherencias que se llevaron a cabo con el fin de perpetrar un exterminio cobarde y sin sentido.
María Inés Zaldívar, una bella “maga de la luna”, nos ofreció, precisamente, poemas de su libro Luna en Capricornio, textos que se pasearon por varias perspectivas de la sensibilidad femenina.
El cierre de este aquelarre, o mejor dicho, el “plus” de la noche lo llevó a cabo la escultora y poeta Ángela Montero, quien modeló “in situ” un trabajo en arcilla en honor a los mineros. Emocionante – por decir lo menos - fue cada segundo del desarrollo de esta obra. Acompañada por la música de Alejandro Espinoza, el término fue sencillamente ovacionado por todo el público. Con la lectura de dos poemas de dolorosa factura, Ángela termino su presentación y con ello el Aquelarre número tres, en esta hermosa Casa del Escritor.


Por último, y antes de dejarlos con las imágenes del momento, resaltar en nuestro espacio manchado el cariñoso obsequio de Marina Latorre para nuestro librero: tres ejemplares de Revista Portal, de los cuales hablaremos como se debe más adelante.

Amanda Espejo


Área de difusión cultural de Revista La Mancha.

5 comentarios:

Lila Magritte dijo...

Me parece una crónica muy ilustrativa de lo que ocurrió esa noche, así es que como siempre haré el enlace con mi blog.

Mil besos y gracias.

DENNI ZÚ dijo...

Hols
como estas espero que bien un gusto saber mas de tu revista que es buenisima.. besos!!

Ana María Vieira dijo...

Amanda, gracias por la información del aquelarre, fue una gran experiencia.


Me gustó el blog


saludos

Diego de la Noche dijo...

Amanda: asistí aquella noche, pero no pude estacionar cerca. Hablé con Lila, con Teresa, y con el esposo de Lila. Ellos entendieron el temor de que me robaran el auto y debí alejarme de la SEC.
Me habría gustado mucho departir con todos, con juany, amanda, cristina, lila, teresa, y tantas otras?
Hoy al cumplir 71 años comprendo más que nunca cuanto quiero a "mis" poetas... Estuve con muchas de ellas poco antes en el lanzamiento del esposo de cristina larco...

Espero asistir en otra ocasión y también con ansias. ver tu libro.

Lila Calderón dijo...

Así es, mi querido amigo estuvo mirando la actividad entre los transparentes cortinajes de ingreso a la poesía... y algo alcanzamos a comentar sobre el evento y su larga amistad con las poetas presentes, pero desde afuera llegaba con insistencia el prosaico sonido de las alarmas de los autos y eso inquietó al poeta que debió ir a cuidar a su Rocín, su más fiel acompañante que estaba a varias cuadras de la Casa.

Abrazos a todos.