8 de marzo de 2013

En el Día Internacional de la Mujer: SEÑORES PASAJEROS, de Nancy Molina Vargas





                      



Dibujo de Maritza Álvarez


 SEÑORES PASAJEROS
                                      

                     Cuando salió de la oficina, sintió desde el primer paso miles de cuchillos incrustándose en sus pies. Los tacones de aguja eran su gran problemática, no tenían dos días de uso y ni siquiera había pagado la primera cuota. No supo en ese momento si el dolor era por los zapatos o por la cuenta que se abalanzaba sobre el cuerpo desde el momento que supo, le sería muy difícil pagar. Puso sobre sus hombros toda la dignidad que acostumbraba llevar a pesar que su estómago gruñía por haber pasado todo el día trabajando  sin probar bocado alguno y paso a paso, comenzó su camino a la parada del autobús.

 Aquella  fría tarde de invierno amenazaba con dejarse arrasar por la lluvia. Mientras, pensaba que si se largaba el aguacero sería peor su regreso a casa. Sin paraguas y con traje formal de falda, chaquetilla corta y tacones aguja sería un total desastre; de pronto reparó en que el desastre ya estaba en su máxima expresión. El frío, la lluvia o un cataclismo en ese momento daban lo mismo, solo importaba el hecho de que había perdido su trabajo y no sabía como llegaría a casa tan temprano y con tan terrible noticia. Sintió ganas de llorar pero las contuvo, pues en el paradero había mucha gente y tenía que estar atenta para pelear por su derecho a subir al autobús. Llamó su atención en ese momento un vendedor ambulante que ordenaba las calugas que tenía en una modesta cajita, y que luego contaba las monedas que tenía en la mano. Sintió envidia de ese hombre que trabajaba solo, sin necesidad de verle la cara a nadie, ni soportar que un jefe se tomara la atribución de meterle la mano debajo de la falda, solo porque es el jefe. Sintió pavor de contarle a su marido lo que ese día había pasado.

La micro asomó desde la otra esquina, y ella observó como la gente se agolpó en la puerta con el habitual forcejeo por subir primero con la clara intención de  alcanzar un asiento; esa pequeña guerra es habitual en  la gente, todos disputan algo en la vida, hasta un mísero asiento en la micro, y cuando se obtiene aflora una expresión de triunfo por sobre el resto, es una pequeña pero importante manera de sentir poder sobre los demás. Luego se acomodan y fingen dormir por si aparece una mujer embarazada o una anciana o en el peor de los casos una mujer con guagua en brazos, así simplemente se desconectan de lo que pasa alrededor y se aíslan.

Ella se quedó atrás, mirando con algo de pena la penosa escena de esa guerra no declarada que se formaba en la puerta de la micro. Esperó con paciencia que todos terminen de subir, y respiró profundo. El vendedor amablemente le cedió el lugar pues ella era la única pasajera que faltaba por subir, así que simplemente aprovechó el espacio que se le estaba dando y subió a la máquina.
Antes de pagar su pasaje, le salió del alma, así, sin pensar ni haberlo planeado, una voz que nunca antes había sacado del pecho salió en forma espontánea diciendo:

“Señores pasajeros, con el permiso del señor chofer, me subo a esta micro no con el ánimo de molestarles, sino sacando valor de las mismas entrañas para contarles que hoy, precisamente hoy, perdí mi trabajo. Tengo señores dos hijos en casa que alimentar y mi marido esta cesante desde hace ya tres años....

4 de marzo de 2013

COMENTARIO / CRÓNICA DE UN DESASTRE, de José Santana Prado



CRÓNICA DE UN DESASTRE
(Memoria del 27F del 2010 en Chile)
José Santana Prado
 
 
De ese modo la tierra sacudió su enfado, pero enseguida, un inmenso grito se ahogó en medio de la altivez del océano. La materia se diluye sin el mínimo de educación y la angustia aprieta la conciencia de los indefensos.
Árboles caídos se entrelazan con los cuerpos sin vida, son obligados a formar parte de la estadística. Este pueblo se llamaba…por desgracia, hoy perdió su nombre. El cementerio explotó de coraje y ha permitido salir a sus huéspedes, cansados de la eternidad; es que, nuevos inquilinos ocuparán las tumbas en renta.
El barco pesquero, de improviso cambió de rumbo, ahora se encuentra entre las redes de la carretera y las casas flotan a la deriva sin capitán ni timón, no hay pasajeros sobre cubierta, todos desaparecieron, alguien decidió que no deberían estar a bordo.
El miedo no tiene vergüenza e intenta pasarse de listo. La llama pretende quemar a la hoguera. El agua moja con sorna lo que ya está mojado. La avioneta universitaria desalojó a sus ocupantes. Desciende sin control hasta tocar el monte, sin importar que la turba enloquecida se dedique con impunidad al pillaje.
El desastre es total: Los fallecidos extrañan a los que aún están de pie, no tuvieron tiempo de despedirse, aunque el matecito de las once ya está puesto en la mesa y los invitados se excusaron por no asistir a la reunión.
 

25 de febrero de 2013

LARGA DISTANCIA / Eduardo Embry, desde Inglaterra




LÍNEAS IMAGINARIAS





(Para mis amigos en todas las latitudes y cruces ficticios del mundo)






La primera vez que crucé
la línea imaginaria del Ecuador,
sentí en mi cuerpo
un sudor húmedo
como si anduviera sin andar
por calles imaginarias de Guayaquil,
y soñé sin soñar
con aquellos muchachitos
que se zambullen en el río
para atrapar con los dientes
las monedas
que lanzan los turistas;
y odié sin odiar
al capitán del barco,
odié a los cocineros sin odiarlos del todo,
odié a los que sirven en las mesas
y acaparan manzanas
para hacer una miserable fortuna;
vayan, pues, a Guayaquil, bajen en la Ensenada,
allá los espero
para contarles con pelo y señales
el porqué
odié una pareja de portugueses
que compartía la cena con nosotros,
y soñé sin soñar
que recorría tu cuerpo duro
como si anduviera sobre
adoquines coloniales
de la antigua calle de Cristóbal Colón,
el descubridor de todo sin descubrir nada,
simples rayas embusteras
que provienen
de coordenadas geográficas
que pasan por encima
de famosas islas ya borradas
con el humo de los coches; 


22 de febrero de 2013

POESÍA / Marianela Puebla








FLAMAS EN UN CATORCE DE FEBRERO





El  viento sopla endemoniado la lengua ardiente

y la esparce como semilla  enfurecida por  cimas y laderas abajo.

Flamas en libertad cruzan la carretera Santos Ossa,

los cerros de Valparaíso impotentes, arden en un festival no programado

con bocanadas de espeso y negro humo,

volutas que tiñen el horizonte con pinceladas de miseria y ruina.



Un llanto verde y desgarrador pide auxilio,

prendido como antorcha ilumina su desgracia y se desploma

sin poder abrir sus alas.

Es un panorama desolador, el siroco no entiende de ruegos,

el sube y baja las flamas, prende  casas y espanta al vecindario

que lucha por llevar una gota de agua.

No se detiene, toma un giro y salta de cerro en cerro dejando

latas retorcidas y un cúmulo de escombros, que se debaten entre las llamas.



Hay clamor mudo que vaga las calles infernales

bajo la paranoia del viento que, se arremolina y se lanza en picada,

cae con sórdida crudeza sobre  hogares y verde natura.

San Roque, El Pajonal, Rodelillo y Los Placeres, son  víctimas del infortunio,

de la negligencia de algunos, que dejan  284 casas destruidas,

mil doscientas personas sin hogar, sueños truncados,

años de arduo trabajo por construir un futuro que ahora yace

bajo las fauces de las flamas en un puñado de polvo.



Los bomberos no dan  abasto, luchan con increíble  coraje

por llevar un trago de agua y apaciguar el infierno,

todos juntos a los carabineros y helicópteros

socorren a las familias y  mascotas, en un esfuerzo supremo.



Y cuando cae la tarde, y  el cielo se puebla de lágrimas del cosmos,

la lucha acaba, las flamas han sido calmadas,

la desolación habita el corazón del hombre y la mujer

que lo han perdido todo,

todo en un catorce de febrero, día del amor y la amistad,

que se convierte espontáneamente en un atardecer solidario.





Marianela Puebla
Valparaíso - 2013 


11 de febrero de 2013

EL LIBRERO de La Mancha / La Otra Piel, de Socorro Carranco





LA OTRA PIEL
 
Socorro Carranco
Dibujos de Francisco Vargas


A veces, el silencio se hace tan inmenso...
tanto, que me siento llena de palabras para poder respirar.
 
Patricia Gómez
(Chile).



Desde ahí vengo...
repleta de palabras.
Desde ahí vengo...
colmada de tinieblas


 






Desde mi sombra revuelta de miedo,
mi otra sombra, sendero repetido.

Miro temerosa el espejo
sitio donde yo sola entro
porque es mi morada
porque soy otro rostro.

Un rostro sin prisa en esconder
tiempo sobre otro tiempo
como la desnudez de mi querer
como mi presencia fiel.

La tarde muere inconclusa
callada entre mis dedos
entre la penumbra espesa
senda furtiva de mis ojos.

Hay días, como este,
no me siento tan mujer
tan lúbrica, tan amante.
No me siento querer.

Quiero y no,
porque me desabasto
porque no hay una lágrima casual
un bien o un mal casi celestial
que cambie mi silencio en grito.

Camino en el borde oscuro
con el día en la mano
día que se cuelga del río
manantial de escarabajos.

El día pinta mis ojeras
recuerda mis horas
vertidas en el desamparo,
tiempo inutil.

Busco el tiempo retornable
donde vuelvan mis vuelos
devuelva mi risa
levante mis cuencas.
 

4 de febrero de 2013

POESÍA / Ignacio Aguirre







                                                    SUBLIME AMBIENTE (irradiación)


Los nombres que se sumergen en la memoria
llevan el estigma de la sombra de la sangre.

                          ***
Duermo sumergido en los colores oníricos
llenos de mutaciones inmaculadas.

                           ***
¿Dime que hay tras la estela que dejo tu aroma?
“Un silencio quizás”
me dicen las lenguas en el espejo.

                            ***
Un mar se esconde rodeando las pupilas
(cansancio)
La sed se cuela en las venas
fundiendo la concepción del amargo éxtasis
floreciendo el petrificado llanto de los siglos.






RELÁMPAGOS (presencia) 


Se quiebran los reflejos de la noche
como siluetas del tiempo.


La luz y el aire penetran, entrando en los aromas.


Cantan simultáneamente los pasos y la humareda del cosmos.


Se traban las mandíbulas temblorosas;
sacando gemidos de los ancianos engranajes,


Y los ojos cegados se cierran para poder ver.


No hay caminos interminables…
Solo infinitos comienzos.


La lluvia arde en las intermitentes sombras;
como si el divino silencio aullara de erupción,


Como si las retinas del holocausto del placer,
no fuesen más que las manos que endurecen el sudor.


19 de enero de 2013

LETRA NUEVA / Poemas a la Mujer que Amaré Mañana, de Sergio Vergara Arteaga








INTERROGANTE AZUL



Todo sueño bien encaminado
comienza con una interrogante azul en el pecho.

Y sucede a menudo, que aquella interrogante,
siempre lleva un nombre de mujer como bandera:
una bandera elástica y frágil,
como mariposa asustada de sus propios colores
girando en torno de nuestra angustia;
un relámpago enfermizo de nubes y un pez hambriento de luz
atrapado en las redes de un barco a la deriva.

No hay escape posible hacia la esperanza
cuando la incertidumbre se dibuja en las paredes.
No hay pasado ni presente, cuando el futuro
se nos viene de golpe en un espejo trizado,
y nuestro rostro acusa las huellas profundas de la poesía.
No hay pasión en nuestras manos, para coger las estrellas
que huyen en bandadas hacia otros confines.
Solamente, algunas páginas en blanco de vigilias sin nombre,
y los ojos fatigados de una muchacha
aguardando nuestro beso hasta la salida oportuna del sol.




SENTENCIA


Justicia Divina:
El ladrón de estrellas,
fue condenado a morir de noche.



COSAS


Alguien sacudió mi corazón;
no fue el viento.


14 de enero de 2013

LETRA NUEVA / KATHARTES. EL CÓNDOR QUE SOÑÓ CON ENCONTRARSE A SÍ MISMO, de Lilia Hernández Vergara





 EDITORIAL FORJA
ISBN: 9789563381009
Páginas: 53
Edición: 1ª Ed., 2012



RESEÑA:


Kathartes, es la historia de un cóndor perdido en medio de las interrogantes de su propia existencia. ¿Cuál debe ser su real destino, el que le corresponde por su naturaleza? Rueda montaña abajo cuando debe volar y va a dar a un bosque, a una ciénaga; en su trayecto va encontrándose con diversos personajes que encierran toda una carga de simbolismo: el búho sabio, la mítica serpiente, un sapo, una cabra montés, y todos van contribuyendo a que se ponga en marcha hacia su verdadero ser, en busca del Ser Interior. Un libro que, a través de la ficción, nos entrega, literariamente, más cerca de la poesía que de lo didáctico, lo que es el camino de perfección, para ir desde el inmovilismo y las dudas, hasta la determinación de convertirnos en lo que nos pertenece por ser quienes somos. Un camino de ascensión hacia las cumbres de sí mismos, una metáfora del crecimiento y de la búsqueda de la plenitud espiritual y humana. 



Una historia aparentemente simple, cuyo protagonista es un Cóndor que inicia un viaje para encontrarse a sí mismo, y que se asemeja a la búsqueda del ser humano para limpiar su ser y comenzar un nuevo ciclo de vida. Un libro escrito en forma inteligible y directa, con dibujos que agradarán a los más pequeños y a los que tienen alma de niños, y que en cada página entrega una enseñanza sobre la vida y el ecosistema.
En su recorrido por el bosque, el Cóndor “Kathartes” luego de encontrarse con la tortuga, el sapo, el búho, el pez Quimera, la serpiente Amaru y la cabra montés, de compartir y de haber aprendido de cada uno de ellos, se da cuenta de que puede tomar su propio rumbo independiente y autónomo.
En su afán por encontrar su equilibro, Kathartes aterriza en el bosque, despojado de sus plumas, y a la primera que encuentra es a la tortuga, quien le levanta el ánimo al decirle que sus plumas volverán a crecer y que tiene que pararse y seguir su camino.
El sapo le habla sobre el equilibrio del ecosistema y el búho le enseña algo muy sabio: “Que es preciso tocar fondo para salir a la luz”… Al ir al encuentro del pez Quimera, aparece un salmón que le señala: “Cada uno es responsable de su destino”. El pez le indica que debe confiar en el curso de la vida y que “todo pasa por algo”…


4 de enero de 2013

POESÍA / Olga Sotomayor Sánchez





MARAVILLA DE LA VIDA

(Del libro: Susurros que gritan)



Graciosa, cantarina y apabullante.


Estridente, rápida y estrepitosa.

Grande, larga, traviesa y juguetona.

En niños, en jóvenes y en adultos.

En hombres y en mujeres, siempre es diversa.

Diferente de acuerdo a la ocasión, el lugar y la hora.

Nos invade, nos inmortaliza y otros la vanaglorian.

Unos no la conocen, o se les hace escasa.

Otros no la usan o no saben disfrutarla.

A veces es real, otras disimulada.

Por momentos es ingenua, y para algunos puede ser macabra.

Le da valor a la vida y ojalá en la muerte nos acompañara.

Es una delicia sentirla, es mucho mejor escucharla.

Es una buena compañera de tragos y en conversaciones tiene buena entrada.

Está presente en la calle, las oficinas y las escuelas.

En cárceles puede ser dolorosa y en los hospitales terapéutica.

A veces es silenciosa y en ocasiones educada.

En fin... hay de todos los tipos y formas....................................

La risa es el espíritu que habla