27 de enero de 2017

LETRA NUEVA / DE CUELLO Y CORBATA, Amante Eledín Parraguez



De cuello y corbata, es un libro de poemas contingentes a la realidad actual en diversos planos d la vida, destacándose lo social y lo político. Es una metáfora que nos conecta con la vida actual y cotidiana, donde se debaten temas, se descalifica y se discrimina de diversas formas; donde la ética pierde sentido y se confunden y trivializan valores humanos esenciales a través de la manipulación del lenguaje, tornándolo ambiguo  confuso.

El libro está organizado en dos partes que tratan de representar las dos caras de una misma moneda, como el ying y el yang de la existencia. Por una parte, la imagen crítica, desde la perspectiva ética y de los antivalores que predominan, y sobre los cuales, no tomamos conciencia. Y por otra, una visión más esperanzadora, de que es posible actuar con menos individualismo, más integración, solidaridad, para hacer de la vida un lugar digno y con más belleza para todos”.


Editorial Amanuense Chile



PASEO VIRTUAL


      Como si fuera una realidad
sin moverte de tu casa
      con un solo click
la ciudad te visita
      con sus paseos peatonales,
sus iglesias y museos,
      sus mercados y edificios,
sus parques y cerros.


La ciudad entra a tu morada,
      auténtica, transparente,
con su esplendor,
      su aire contaminado,
su congestión vehicular,
      sus bocinazos,
el Transantiago y el Metro,
“la carreta delante delos bueyes”.


Estamos trabajando para usted.
      ¡Precaución!
¡Ten cuidado!
      ¡Manos arriba!
             ¡Esto es un asalto!


(Página 21)


DOS ÁRBOLES CONVERSAN EN MI CABEZA


Dos árboles del bosque nativo
     conversan en su idioma de pájaros,
en su lengua de helechos y nalcas.


Entre ellos
      un río toca su arpa
reparte sus sonidos en armonía cósmica.


Dos árboles son cientos,
      como una marcha al infinito
conversan asentados en mi cabeza.
      Hago silencio
para aprender su idioma.
    Ellos saben el mío,
lo que dicen los hombres, no es lo que hacen.
      El de ellos es diáfano para mis oídos.
Cantan danzan duermen ríen
      cuatro acordes en su lengua
tierra agua aire sol, sin gramática.
      Rosa de los vientos,
no se pierden ni equivocan
no corren ni compiten.


Pájaros que no van al mol a renovar sus plumas
      ni a comprar un rayo de sol
ni al supermercado, para que una brisa mueva sus hojas,


Dos árboles en mi cabeza
      sin dinero en los bolsillos
no se les ocurre vender tierra de hojas
      ni patentar sus semillas,
ni envasar su microclima.
            ni instalar una represa.


Dos árboles en mi cabeza
                hablan un idioma de otro mundo.


(Páginas  41 – 42)


SUBSIDIO BÁSICO


Nací pájaro, larva
     capullo, brote.
Hace tiempo, tanto,
      como la edad de los nidos,
la data del barro.


Comencé a construir mi casa,
   un techo seria el comienzo
un techo sin techo
      donde cupiesen mis sueños.


Mi casa, sin dueño,
      se la llevaba el agua, el fuego
o el viento.
Y no quedaban huellas
       como si no hubiese nacido.


Tarea ardua cociendo el barro,
      tallando piedras, labrando tierra
torneando madera.
Primer techo mirando las estrellas.
      La lluvia repiqueteaba,
más profundo el sueño.


Las medidas justas, las mismas siempre
      mi sitio
en ninguna parte se llenó de espacios
     como uno mismo.


Es el lugar de cada cosa, mi casa,
      murallas como hierbas,
puertas siempre abiertas,
      ventanas,  con mis manos
para salir de mi encierro.


Se fue llenando de objetos y piezas
      sombras, fantasmas
interior sin muros externos.
No tuve muebles,
      planté árboles y pensamientos
            para llenar los vacíos.


Aprendí a leer la lluvia
      el viento, el trueno.
El agua fue libro libre,
      aprendí a leer en su corriente.
Cada objeto, taza mesa cama
      silla lápiz piedra
fue una página.


Con los pies en la tierra,
en mi vista,  el techo de mi casa
      tejido de agujeros
cada vez más alto.


Postulé al subsidio básico,
      tantos años afanando.
Todavía no me sale.


Es tan poco y mucho, donde quepan
nada más que mis sueños.


(Páginas 54 – 55)

Amante Eledín Parraguez Lizana