15 de julio de 2013

EL LIBRERO de La Mancha / "Baladas y algunas soledades", de Frans Gris







SUMERGIDOS EN EL JARDÍN DE LAS ORUGAS


A todos mis poetas




El poeta se sumerge en la luz
El poeta es toda ella y ella todos los poetas
La luz solo puede ser todos ellos y ellos todos
pueden ser sólo la luz bajo la funeraria frigidez de un cuerpo
que duerme
                lánguido
                            de espalda al horizonte y así
el poeta entra en la luz

En el ocaso hay extraordinarias criaturas  que buscan un lugar
entre los grandes globos luminosos de las nubes
para edificar los templos de aquellos dioses ausentes
que emigran bajo el signo del silencio
a las altas tierras en que se encuentran anidando
como bellas aves luminosas
los ángeles

Por esas rutas amargas se elabora el licor
que tiñe de verde los ojos amarillos de los poetas
con extrañas palabras cuajadas de silencios y puntos suspensivos
Y allí hay manos sin dedos
que labran
cada noche
el misterio de los soles

Mi hacha y mi cayado
son las armas que blandiera en oposición a los muertos
Estos no son más que sombras
palabras recortadas de viejos periódicos
dejados en los escaños de las plazas
o en algunas estaciones de Metro
En esos lugares se agrupan
                            entre risotadas
o nubes de tabaco
                      al atardecer
lánguidas muchachas en busca de amantes
Escondidos o extraviados bajo largas estrellas muertas
o bajo tierra, en donde habitan oscuros jardines florecientes de larvas
cultivados por orugas
Por las letras esculpidas bajo la piel
en noches de espera
sólo han encontrado al poeta que sumergido en la luz
es todos o casi todos
los amante muertos o perdidos habitantes del jardín de las orugas. 





Frans Gris
Poesía de 1996-2005 

Primera edición: invierno de 2006