6 de octubre de 2015

LARGA DISTANCIA / Eduardo Embry, tres poemas




EL POETA AGRADECE HABER NACIDO EN VALPARAÍSO

Por más agua bendita que traigan
las lluvias y los ríos
nunca quisiera haber sido yo mismo
una catedral gótica;
imagine usted, este neófito que escribe,
por más hermoso que sea, cómo podría
llegar a ser la Notre Dame,
o la catedral de Burgos del cerro Cordillera?
pobre lenteja verde,
qué ridículo me vería
con arcos aguzados sobre mi cabeza,

o que mis piernas fuesen dos columnas
casi tocando el cielo,
y mi pobre fachada que ya no tengo,
la torre principal mi campanario;

yo que nunca me he puesto
una corbata al cuello, ni zapatos
demasiado brillantes,
no me vería bien con una bóveda de crucería,
o a dos brazos
sujetando arcos y agujas,

ay, madre mía, tu tesorito agradece
el haberme traído a este mundo,
hecho de carne y hueso, brillando
entre tanta naturaleza salvaje.



UN PÁJARO SE HA CAÍDO DEL CIELO

En la calle, a los pies de un edificio,
hallo un pájaro muerto,
llamo a la gente para que lo vean,
se ve muy triste,
tal vez se ha caído del tejado,
los pájaros no se caen – me corrigen,
es cierto, ¿quién lo habrá matado?
nadie cuida de estas pobres criaturas,
me parece haber vivido antes
estos momentos, diría que
cerrando los ojos podría adivinar
qué escena vendrá después;
pregunto en alta voz
para que todos me oigan:
¿qué es Dios?
el pájaro que parecía muerto,
aterrorizado abre sus ojos,
a su cuerpo mal herido
le entra a chorro toda la luz,
el pobre, casi se ahoga,
sacude sus alas,
le doy besos en la boca,
le animo para que vuele,
dando saltos, el pobre se aleja.



LA POESÍA SE BEBE PURA

Para evitar una caída vertical,
mi amada me ha reservado
pasaje gratis en un tren
con una cama muy dura,
bajo el vaivén de sus olas
me he metido dentro de un zapato
que navega cómodamente
en las aguas azuladas
de un Vicente Huidobro;
no me importa la familia
de donde usted venga,
yo no me fijo en esas cosas,
me basta que la poesía tenga
buenas piernas por atrás,
y por delante, dos manzanas
bien rosadas, un racimo de uvas
blancas o negras;
dando dos pasos hacia delante
y dos pasos hacia atrás,
me hice creyente, ni uno más, ni uno menos,
de los siete días del universo,
de un zapato sale cantando
un canario amarillo,
del otro, un pájaro oscuro,
el primer pájaro que vi venía diciendo:
¿Quién
ha visto por aquí mis cantos?
el otro, que vive en los montes,
se comió las palabras,
así llegó la noche
y la noche habló entre nosotros:
¿Quién
ha visto por aquí una mañana refulgente?
Esta es la moraleja: nunca
ponga Coca Cola en este vaso,
la poesía se bebe pura.





Eduardo Embry nació en Valparaíso. Realizó estudios sobre la censura poética en Madrid, durante los sesenta , y sobre Cuadernos de Ágora (1956-1964), que dirigía la poetisa Concha Lagos, junto a Medardo Fraile y José Hierro, con quienes Eduardo Embry cultivó una estrecha relación en el campo de la poesía y la amistad.
Ha publicado un manuscrito satírico del siglo XVIII, ‘Descripción de las grandezas de la ciudad de Santiago de Chile...’; Consiglio Nazionale delle Ricerche Bulzoni Editore, Roma, 1994.
Durante su estancia en Sucre, Venezuela: 'Historia del periodismo en Cumaná (Venezuela) de 1825- 30’, y ‘Andrés Bello y el periodismo de 1825’. Ha publicado en importantes revistas europeas: London Magazine (selección del poeta inglés Alan Ross); Index on Censorship; Revista Urogallo, y Atlántica, Cádiz, España; Cultura Nacional; Casa de las Américas; Anales de Gotemburgo; ROCINANTE, Santiago, Chile. Fue invitado especial del 6to. Festival Internacional de Poesía, Caracas, junio y julio, 2009; la Editorial Monte Avila lanzô sus "Manuscritos que con el agua se Borran", en la prestigiosa Colección Altazor de poesía.

Reside en el Puerto de Southampton, Inglaterra.

1 comentario:

Osvaldo Riveros Martin dijo...

Hola Eduardo, es un honor encontrarte por aquí, ya tenderé la oportunidad de escucharte en tus doctos argumentos de la historia de Chile junto a la compañía de "carulo" y un vinito tinto. Salud!