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8 de noviembre de 2015

LARGA DISTANCIA / David González, desde Argentina


Ilustración de Marco Antonio Sepúlveda: "Personalidades Múltiples"


Mis ojos tiernos se tienden en silencio

negrura de las piedras pupilas

dilatan los relojes

ahondando los misterios próximos

del humo sin fuego de amar

a grandes saltos

desbocados retazos de la madrugada

relampagueando los desvelos

o las presencias

aguardan se cumplan

la teología de las pieles.



Orgánica beatitud

mis curvaturas del cuerpo

cuasi aplacadas olas pellejos

en deslizamiento indispensable

astronómicamente denominado

aberración de la luz.



Desprendimientos de paisajes

se alargan en velocidad los piquillines

andrajos de nylon

colgando de sus espinas

resbaladizos úteros viales

desanudando nubosidades

apertura indómita de cielo

concreta real abierta

ladea el auto el viento

el horizonte se hace música

la distancias aparentes

son una invención del hombre.



La piedad es una gillette

en su rostro inequívoco

geométrico

ondular

enjaulado

gruñe su voz harapienta

sus sortilegios esquivos

apiadando el color de las muertes

con cataclismos benévolos

sin oropeles

ni velos nupciales

apenas

una arcilla errónea

lo compone

una intangible penitencia

multiplicada en olvidos

atrasa mil años

y de esmerada lateralidad

lo deglute.

Ojala la poesía

le rompa la boca.



Intransitivas virtudes de ave

en chamánica ingesta

inmolaciones de entrecasa

paranoides bombazos teledirigidos

explotan a metros de mi intuición

sin leyes verificables

las ceremonias creativas

son un huevo de serpiente

sostenido por dos palos

ambas manos entrelazadas

tornando en espiral la sombra

intentando cerrar el occidente

que habito y me habita



Mujeres indiscretas

tatuadas de verbos

bienvenidas al frio del sur

los puertos están abiertos

los adioses cobran su diezmo

de congojas y permanencias

bajo la Pléyades

navíos de omoplatos

en dialogo secreto con el universo

empujan circunstancias atenuantes

donde las lenguas olvidadas

y las prestidigitaciones nativas

aun encuentran espacio

donde enraizarse

en esta tierra.


*****


David González / Nacido en 1979 en Capital Federal, actualmente reside en Viedma, Río Negro.
Publica textos y poesía en suplementos culturales, revistas, diarios, paginas webs.
Sube textos y poemas a su blog www.fragmentario.blogspot. es
Ha publicado poemas en la Antología Letras de la Comarca (Editorial Del Valle Bajo).
En busca de la poesía que trasciende los textos.

Comentarios y contacto: homerals2@gmail.com



28 de septiembre de 2015

LARGA DISTANCIA / Sergio Omar Otero, desde Argentina







EL PODER DE LA PALABRA


Se engendró por culpa de un coitus interruptus mal calculado. Nueve meses se anduvo gestando en un vientre achatado por culpa de tanta faja y corsé para ocultar lo evidente. 
Lo llevaron a nacer en una gran ciudad donde todos son indiferentes y milagrosamente anónimos. Como no lo podían volver a esa capital de provincia donde el Obispo debía permanecer célibe y la maestra soltera ser soltera y virgen, unos atribulados abuelos se encargaron de criarlo. 

Desde los primeros balbuceos fue tartamudo. Se le aglomeraban las primeras silabas de todas las palabras, por eso no resultó extraño que lo apodaran el Tatarta. La humillación originada en ser el centro de las burlas, con el tiempo se fue transformando en bronca y odio. Más en odio, un odio vago hacia todo y todos. Razón, seguro no le faltaba.

Taciturno, a los treinta, un día quisieron asaltarlo. Tres tipos, uno de ellos armado, lo encerraron a la vuelta de la Iglesia y le exigieron plata. Justo lo que él no tenía, plata. Pero si tenía ahorrado bastante bronca y odio, y sin saber cómo, ese día decidió darlos de una vez por todas:”hijosunagranputaplatalesvoyadar, losvoyamolerapalos” les dijo al mismo tiempo que repartía trompadas a diestra y siniestra. 

Se asombró, no por las trompadas ni porque los tres salieran corriendo, sino porque el hijosunagranputaplatalesvoyadar le salió de una, sin tartamudear.
Miró hacia la Iglesia y le pareció que la puerta se cerraba detrás de un flaco pelilargo, pero no le dio importancia.


Desde ese día, no solo hablaba normal, sino que todo lo que decía era aceptado a pie juntilla; sus palabras convencían, lo que pedía se lo daban. Si bajo el pleno sol de diciembre se paraba en la calle y decía “Está lloviendo”, la gente abría sus paraguas; si entraba a un banco y pedía plata la tenía; si le gustaba una muchacha y la invitaba a tomar un café, aceptaba. No se le negaba nada. El Tatarta comenzó una nueva vida, sin hacer prácticamente nada, tenía todo, solo tenía que hablar y pedirlo.

Un día quiso ser Ingeniero, fue hasta la facultad y lo dijo: quiero ser Ingeniero, en veinte minutos le dieron el título. Nadie le preguntó nada. Otro día entro en una casa de venta de autos, y dijo que quería el rojo que estaba en el salón, a los diez minutos estaba manejando por la calle. Le era fácil la vida y lo fue fácil durante treinta y pico de años más. Lo tenía todo y no hacía nada, y nada era lo que se le negaba.

Como a esa altura ya no había abuelos atribulados, al Tatarta se le ocurrió que no sería mal idea estarse un tiempo con ese Obispo célibe y la maestra soltera y virgen. Así, como quien no quiere la cosa se fue hasta la capital de esa provincia una tardecita de otoño, llegó también como quien no quiere la cosa y lo primero que pidió fue estar con el Obispo.

Lástima, porque el Cementerio no tiene puertas de salida para los que ya se han ido.

La maestra, soltera y virgen, ahora estaba jubilada.


*****


Sergio Omar Otero
/ Nació en Comodoro Rivadavia, provincia del Chubut, en la patagonia argentina en 1951, Allí cursó sus estudios primarios y secundarios, cursando estudios Universitarios en Rosario donde se recibió de Politicólogo y en Buenos Aires donde tuvo el título de Abogado, profesiones ambas que ejerce. Su afición a la poesía y la narración nace con la adolescencia, El amor o desamor, las cuestiones sociales y lo cotidiano le resultan fuente de inspiración. Actualmente vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es miembro de Letras Kiltras.

11 de agosto de 2015

LARGA DISTANCIA / Anamaría Mayol, desde Argentina




PROFUNDO

Cavo profundo
hasta útero mismo de la tierra
busco el rumbo
el sur es mi destino
donde siempre naufrago
y me regresa el mar

Profundo cavo
hallo mis otras que ya fueron
las que vendrán aguardan con mis ojos

busco en mi laberinto
el espejo trizado con mis rostros
la dimensión de todas las cosas y las horas

el tiempo es otra excusa
para hallar las certezas de quien somos

busco tu aliento
tu olor de animal en celo debajo de la piel
el rastro entre las uñas de la ausencia
los adioses

cavo hacia adentro
profundo cavo

busco el origen la mujer el todo

la nada y el vacío vendrán después
a despertar mi sueño
a soñarte

busco los pájaros
los primeros pájaros
que me hallaron y hallé tras las palabras

profundo
profundo cavo sobre el silencio

vuelven los ecos que planté en semillas

el rostro de la muerte se ve tan lejos.



VIENTO PATAGÓNICO

Lo escucho en las ventanas
desde siempre

lo siento entre las sombras
perdiéndose en mis pasos
penetrando feroz en cada barda

cada orilla de la inmensa meseta
que se prolonga más allá de los ojos

Lo escucho desde siempre
suele tallar su rostro en el espacio
recoger pertenencias de la arena

vencer en su pulseada
el fuste de algún árbol
para inclinar las sombras

Ignoro sin embargo
desde dónde regresa
a quién busca
desesperadamente en cada puerta

solo se que inmortal vaga la estepa

signo y símbolo
secreta escritura en el paisaje
y es el paisaje mismo
con sus voces



DESNUDO TOTAL

Nos desnudamos sin sacarnos la ropa
nos desvestimos
despojándonos de las máscaras

de las sombras
del sudor
de la piel

de las palabras

Nos miramos de frente
como midiéndonos

nos vimos a la intemperie
saboreándonos
sin tocarnos
lamiéndonos las heridas

nos olfateamos
y más desnudos que nunca
descubrimos que éramos animales
de una misma especie



TARDES DE INVIERNO

Deslizándose
en medio de mis ojos
una gota de viento

y la luz
caminado entre las sombras
jugando crucigramas
con mis sueños

y los rostros de todos
los que quiero
reflejados en mi rostro

y en este espejo

Una gota de viento
entre mis manos

y mis manos
corriendo entre palabras
la tarde
sospechando las nevadas

y este invierno
este invierno
donde el alma silenciosa
regresa
hasta este fuego
que arde
como la vida
entre mis sueños.



IDENTIDAD

Vengo de la raíz de un pueblo
que crece desde el sur como hemisferio

lleva las manos
los brazos de la tierra
fructificados en árbol con el silencio

Vengo desde la extensa noche
con perfume a hierba
iluminada por una luna llena

que en la llanura brilla
y en los cerros
dibuja los colores de mi pueblo

Vengo de la pluralidad
que tiñe la alegría

del fondo de la historia y la memoria

de la árida meseta
de la pampa llanura horizonte
de los Andes que escalan

la combativa espalda
de América Latina.


*****


Anamaría Mayol, nacida en La Pampa –Argentina. Profesora en Historia y Geografía. 
Cuenta con 2 postgrados en Gestión ambiental y es especialista de evaluación de impacto ambiental. Ha publicado numerosos trabajos de investigación socioeconómica relacionados con su actividad docente en la UNLpam.Escribe desde los 12 años. Actualmente reside en San Martín de los Andes y Ha publicado poemas en varias Antologías en su país de origen, en Uruguay, Perú, México, Puerto Rico y Ecuador. Cuenta con dos libros editos Riconto 2000 Fondo Editorial Pampeano y Ventanas Rotas 2004 Linajes Editores Mx Ha publicado además poemas y cuentos breves en Suplementos culturales y Diarios locales de San Martín de los Andes, en Revistas Universitarias, Revistas culturales y ha sido editada en numerosas revistas culturales de Internet Su obra en su mayoría está inédita. obteniendo menciones y/o distinciones Concursos Nacionales e Internacionales de poesía y cuentos.

Libros publicados:
*Riconto Ed. Fondo Editorial Pampeano FEP en el 2000, Argentina.
*Ventanas Rotas Linaje Editores, México del 2004
*Poemas Pájaros Ed el Mono Armado. 2006. Argentina
*De mares y de sombras libro conjunto con José Manuel Maldonado Beltrán Ed el Mono Armado. 2007. Argentina
*Posiblemente Somos Memorias en la Piel libro conjunto con Simón Zavala Guzmán. Centro de Artes y Letras de Ecuador.2007
*Informe sobre sombras y otoños. ED Mundo Gráfico Perú 2007
*Por eso las estrellas Ed Puentepalo y Ed. el Mono Armado España-Argentina 2007




Enlaces relacionados:



18 de agosto de 2014

LARGA DISTANCIA / Cecilia Ortiz, desde Argentina








SECRETO




por las sombras no puedes andar a la ligera

ofrecen tentadores brebajes

              para que entres en el reloj de arena

                              -secreto-

antes de que caiga el último grano

la lucidez del oído

se embriagará con el olfato

                          -todo se confundirá-

tal vez si aspiras una rosa

entrarás en la lujuria

                       de convertir el tacto en un abismo

                                   espejo astillado

                                  locura incierta

                               primitivos reflejos

                   en el magma que trepa valiente

                          exaltando lo pasivo

escucho la voz que me recuerda

ríe para alejar las sombras

            la risa es una llave

           abre

           lo que teme la oscuridad

siente que ya no vas tras ella

                          y el tiempo de la risa

                      despliega una luz propia

                    en un amanecer perpetuo

                    repitiéndose y repitiéndose



© Cecilia Ortiz

® Ceremonias en fuga






TENGO UN PEZ




que navega mis torrentes

un pez blanco bien blanco

se alimenta

               de mi mala sangre

la convierte

             en orquídeas salvajes.

Por la noche

              abandona mi cuerpo

cubierto de escamas en plata

llega al río

               que marrón lo aguarda

y

navega otras aguas

aumenta de tamaño

suelta aire y suelta y suelta

                        el aire que con sórdida esencia

                        se detuvo (intrépido)

                        por debajo de mi piel

                       sin aviso sin malicia sin sentido.

Regresa

                      apenas mis pestañas

                             aletean

                    al borde del amanecer

y

otra vez

mi pez blanco      bien blanco

                           navega por mis torrentes.

Me navega.



© Cecilia Ortiz



2 de julio de 2014

LARGA DISTANCIA / Norma Segades, desde Argentina









 EN ESTE TIEMPO


Ya sé que habrá mañanas sin tus besos,

sin tu piel

donde el sol despeña el polen

de su estambre escarpado,

sin tus ojos tiñéndome de estrellas

y aromas

y espesuras

y racimos

la salvaje matriz de la esperanza.

Ya sé que

en la maraña

la vida está afilando sus relojes,

taladrando silencios transparentes,

precipitando zarpas.

Sé,

pero aquí me quedo.

Soy custodio

del sueño,

del verano,

de la magia,

de esta ternura azul hecha raíces,

de tu risa descalza.

Quiero quedarme aquí,

en este tiempo

en que sólo tenemos las palabras

y caderas de lunas fronterizas

y pájaros sin miedo

y ciegas madreselvas en las tapias.

Quiero quedarme aquí,

quiero quererte

en este territorio,

en esta tregua,

en esta adolescencia trasnochada

y andar con la alegría en bandolera

con la insolencia socavando escarchas

y la franqueza al viento

y las caricias

y algún ramaje cómplice de vuelos

deshojando campanas.

Quiero quererte aquí,

donde te quiero,

en este tiempo de riberas lacias,

al borde de la sed

y los incendios

bajo la quieta luz de las acacias.



ANDAMIOS EN EL VIENTO



Yo edifiqué este amor.

Con fragmentos de oscuras inocencias,

con torpes esqueletos de caricias,

con harapos de sueños,

con astillas de heridas sin cerrojos,

con retazos de olvidos,

con silencios,

con este terco corazón obrero

enhebrando

una a una

las miradas

hasta llegar al beso.



Yo edifiqué este amor.

Me desollé las manos y el alma

para hacerlo.

Desgarré la agonía de mis pieles

en el seco perfil de tus misterios,

en tu salvaje lluvia de raíces,

en tu escasa ternura,

en la eterna aspereza de tus miedos,

en el rencor marchito de tu zarza,

en la estirpe indomable de tus fuegos.



Yo edifiqué este amor.

Establecí mi sumisión descalza

como piedra y cimiento,

lo parí con la fuerza de la tierra

en la orilla de enero,

lo afirmé como hiedra a tus murallas

de aguijones sin tiempo...

y lo sostengo

a pura garra y dientes

entre racimos de cuchillos negros.

*****


25 de junio de 2014

LARGA DISTANCIA / Liliana Teresa Chávez, desde Argentina






“Para que las palabras no basten
Es preciso alguna muerte en el corazón”

Alejandra Pizarnik



Adentro, madre
me habitará por siempre el amor.
También sucede
nuestra imperfección.

Hay más silencio
en el propio silencio
más ímpetu
en lo que el grito muestra

y en la lágrima.

Cada cual tiene su paladar

De tragos amargos
se habla siempre.

En lo que a mí concierne
la hiel no se devuelve
se queda
invade
cava
se deja aspirar por la vida

todo el resto del tiempo.



En lo talado
de golpe
un brote insiste.

Como ninguna luna
se resigna menguante
después
de la redondez y el brillo.

A nadie acostumbrado al cielo
se pone boca abajo.


Y a veces la realidad
es una verdad tardía.
Se estanca a los pies del vació
sin ningún fervor
como un borde
a la orilla de sí mismo.

Un pájaro que desde el cielo
cae.


Cómo será
caer en el vacío
no tener un Dios
que de esperanza

mirar alrededor
no ver a nadie
insistir con uno mismo.


El silencio
camina en círculos
bordea la cama
se detiene
en el marco de la puerta

en el Cristo de madera
en su boca.


Sus quejidos
son trozos de vidrio
cayendo de punta.
Llamas
que alcanzan altura
que todo
lo queman

Todo.



Del libro: Dos estaciones y media, páginas 11 – 19.

*****

Liliana Teresa Chávez / narradora y poeta. Nació en Deán Funes, en 1956. Reside en Córdoba Capital. Argentina.

Publicó el poemario “Sobre lo baldío” (Argos, 2009) y participó de numerosas antologías en el país y en el extranjero. 
Integra REMES (Registro Mundial de Escritores en Español) y forma parte del staff del Boletín Literario Basta ya! 
Colaboradora de varias páginas de difusión cultural. Cofundadora de Artistas y Pensadores Independientes (api) e iniciadora - junto a Laura García del Castaño – del Café Literario La Bandada. Conduce desde el 2009 el programa radial Luna de Pájaros por FM Activa de la ciudad de Córdova.


12 de junio de 2014

LARGA DISTANCIA / Sebastián Olaso, desde Argentina

"Control sobre mis ojos", Yaguarón Ediciones




 Poemas de CONTROL SOBRE MIS OJOS
(Libro primero: Para sangrar o volver)


I

Hay aguas que son luz en la sangre
y su gorjeo
me despierta, me desnuda, me despide, me destruye
me desea
y yo me detengo a vivir,
bajo la lágrima del pecho que se sabe envejecida.
Ya no será temprano en esos acuarios prometidos
donde mis padres soñaron lo que soy
y donde ser lo que han soñado es apenas un fraude,
una galaxia triste y diminuta
sin más que un cuerpo donde girar
o recostarse
o reconocer impensables cadenas
de ajeno rojo amor.
En estas aguas he aprendido a serenar los ocasos invisibles
que con solamente tres palabras
me permiten morir, o matar o viajar
hacia otros corazones
que en este silencio, son la misma cosa.
Como un peldaño lanzado al viento
escalo
vibro
nado en estas aguas que son luz en la sangre
con la tarea despiadada de ubicarme en mi osamenta,
de acostumbrar mis contornos a la gris estructura
de este habitante feliz, que tiembla por mis dedos
y deshace valijas.


II

A veces me lamento de contar
con tan pocas palabras, con tan pocos gestos,
de sentir apenas lo que siento,
de no poder diseñar otro destino
con otra fuerza, otra dimensión,
que se prolongue un poco, tan sólo un poco más allá.
Me lamento de estos límites
de estas desgraciadas cadenas
que me atan como si mataran,
que me ajustan al talle de lo que soy
sin dejarme empujar mis miserias un poco,
tan sólo un poco más allá.
¿Cómo desgarrar este entramado,
cómo seducir las amplitudes de la ausencia,
cómo revolver esta ecuación de sumar y sumar
tantos puñados de pobreza que nunca serán otra cosa
que uno, que la unidad de uno mismo:
el esfuerzo más el dolor más el coraje
el amor, más el futuro más el verbo, la osadía
más el hambre, el miedo  más la música?
Sumarse por completo es casi como no sumar nada,
es casi lo mismo que arrastrarse por los gastados papeles de la tierra
dejándose vencer antes de dar el  primer paso,
antes de dar el primer beso, la estocada más feroz.
Es casi lo mismo llorar que desnudarse
mentir que gritar, dormir que mirar fijo,
que mirar fijamente a los ojos para afirmar las pasiones,
que mirar fijamente los ojos para no escuchar.
A veces me lamento de que tanto mundo por delante
se escape irremediablemente de mi paso por el mundo.




Otros enlaces del autor:




SEBASTIÁN OLASO nació en San Nicolás (Provincia de Buenos Aires) en 1968. Desde 1986 reside en la ciudad de Buenos Aires. Estudió Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y periodismo en el Taller Escuela Agencia (TEA). Concurrió a los talleres literarios de Ana María Rodríguez Francia, Pablo Ingberg, Nicolás Bratosevich y Liliana Heker, al taller de periodismo de Vicente Zito Lema y al taller de teatro de Lorenzo Quinteros. Integró los grupos literarios nicoleños ANJE y Disámara.
Trabaja como corrector literario, editor y corrector de estilo de traducciones y material pedagógico. También coordina talleres de poesía, de narrativa y de lectura y análisis literario.

En 2007 dictó seminarios sobre creatividad en la literatura argentina en el Lateinamerika - Forum de Berlín (Alemania), en la Librería Hispanoamericana La Rayuela, también de Berlín, y en la Maison de l´Amérique Latine de Estrasburgo (Francia). Participó en la antología Animales distintos. Muestra de poetas argentinos, españoles y mexicanos nacidos en los sesentas (Ediciones Arlequín, Fondo Nacional para la Cultura y las Artes -FONCA-, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes -CONACULTA-, Sigma Servicios Editoriales, México, 2008).  Publicó en colaboración el libro de cuentos “El segundo cuento de la historia de la humanidad” (Cangrejal Ediciones, 1993). Ha publicado dos libros de poesía: “Control sobre mis ojos” (Yaguarón Ediciones, 2006) y "Tiranía del desborde" (Editorial Vinciguerra, 2009).



28 de abril de 2013

LARGA DISTANCIA / Poema de Amelia Arellano, desde Argentina











 HEREDERA DE SILENCIOS


Ella es la Heredera de todos los silencios.
La veo aun, con su  vaso vacío,
Sorbiendo lentamente algo que parece escarcha.
El verano pasa como un potro de fuego.
El insomnio la acecha. La vigila.
Busca esa vieja costumbre de llorar dormida.

Pensar que le gustaba caminar con la lluvia.
Ofrecer su rosa en destruidos desvanes.
Ahora solo tiene el silencio.
No habla. No le hablan.
Solo las cucarachas murmuran.
También los muertos, mas, no entiende el morado.

Y se va por los bares hasta que todos cierran.
Y vuelve, y cuenta, uno a uno sus pasos.
Y bebe. Bebe todos los silencios.
Vacía lentamente la copa.
Allí en el fondo una boca extranjera  habla.
Tiernamente le habla…y la besa.





***


17 de octubre de 2012

LARGA DISTANCIA / Ivana Szac, desde Argentina.






Del libro MUJERES Y TABACO PARA LA LUNA (mayo 2012)




“Mujeres gruesas de tentación”
Leopoldo Castilla 



La mujer muestra toda
su humanidad,
el hombre se esconde
adentro de un caramelo.
Ella irradia tempestades
y él conquista
en todos los precipicios.

* * *

Se muda a una calle
de roja profundidad.
Vuelca su sexo
en el centro del espejo.
Con labios de azúcar
con cabellos de alga
Juega
y desnuda su rabia
como una prenda íntima
abierta
al abismo.

* * *

Mujeres con tacos
esperan el crepúsculo,
compran tabaco para la luna.
En las esquinas
llenan sus copas con deseos.

La piel se renueva cada noche
se deslizan en las sabanas
con aullidos solitarios.

La ciudad se quiebra
en ese cuadrado prohibido
a la hora de la despedida.

* * *

Ella
llega con aroma a puro cielo,
con amores en el bolsillo
cadáveres en la sonrisa.
se expande por el horizonte,
y entra despacio
en la boca del espejo
para no verse más.

* * * 

Ella estampa su soledad
en papeles de vidrio
Juega con su cáscara
se desarma
en los cuadrados del viento
extinguiéndose en el barro
y revive en el papel.

* * *

Tu sexo dinamita
nuestras mitades,
nos amamos
en un territorio femenino
con sirenas en mi vientre.
La luna derrama
su orgasmo blanco
y mi lengua
se tatúa en tu pecho.


Ivana Szac

Mural de Lean Frizzera
http://museourbanita.blogspot.com/2011/08/entrevista-lean-frizzera-las-mujeres-de.html



5 de agosto de 2012

LARGA DISTANCIA / Juan Disante, desde Argentina.

DE-SE-OS




Somos los deseos que resposan en nuestra memoria
me apuré a pensar
y entre las turbulencias de la jornada
me fui a dormir
con esa desharrapada idea
crédula
desenvuelta
muy parecida a mis golosinas
reticentes.

 

 

LA ÚLTIMA GOTA

.
 
 
La lluvia esta cesando.
Desde el zaguán espero la caída de la última gota.
Todavía quedan algunas que abandonan la nube final
para estrellarse sobre el vidrio del mirador
o sobre el charquito a mis pies.
Todo amengua.
Cierro mi paraguas,
trato de sorprender a la última,
desprevenida gota.
Asoma el sol.
 
 
 

2 de mayo de 2012

EL LIBRERO de La Mancha / "Canción de viejo", de Hugo Padeletti



Nancy Molina Vargas, nos trajo desde Rosario, Argentina, este cariñoso obsequio de parte de Gladis Ataide: CANCIÓN DE VIEJO, de Hugo Padeletti
Como siempre hacemos, presentamos desde nuestro "librero manchado" parte de la obra de Hugo, además de agradecer en toda su valía el gesto de nuestra desde  ya, amiga "manchada", Gladis Ataide.



“Reflexiva y coloquial, la poesía de Hugo Padaletti se obstina desde hace más de cuarenta años en la pasión delicada aunque firme de lo real, el enigma sereno de las cosas, la irrupción clara del presente que, al mismo tiempo, aterra, deslumbra y apacigua. A quienes gozamos de su obra desde hace muchos años, la aparición de sus libros nos suministra no sólo una gran alegría, sino también, el argumento irrefutable y límpido de que sus poemas constituyen uno de los momentos más intensos de la poesía argentina contemporánea”. 

Juan José Saer




25

El país de la muerte es un delirio frío
de vastas parameras nunca holladas.
¿O es el país en blanco en que el armiño

muda su piel terrosa en níveo manto?
cuando el delirio rojo
del corazón se apacigua

y su cornucopia de brasa se engrasa,
la esmeralda se pudre y en el frío redime
los ardores que acaso

el orgullo reprime.
Que hunda su taladro
la aguda estalactita

en ese enclave donde la ilusión se aletarga,
donde el rojo tomate no madura,
donde el Fénix de fuego no se abrasa,

La antracita, escamada, ya no enciende,
en ese albur de burbuja que estalla.
¿O el país de la muerte

es un pase de suerte
donde, capa tras capa,
la cebolla se escapa?


26

Que queden el sol en la altura,
la tierra debajo,

la luna a su lado.
Que queden la araña en su tela,

la rosa en su espina,
el loto en su barro.

Que Emily quede en su libro,
Marlene en su disco,

Espino en su cuadro.
Que dejen mi jaula en la puerta,

con todos sus mirlos, abierta.
La muerte no tiene bolsillo,

les dejo mi lirio amarillo.





Hugo Padelletti (Argentina, 1928) es poeta y artista plástico. En 1989 publicó su obra reunida Poemas 1960-1980, libro por el que recibió el premio Boris Vian ese mismo año. Otros libros suyos son: Parlamentos del viento (1990), Apuntamientos en el Ashram (1991) y La atención (1999), que compila su obra anterior y buena parte de su obra gráfica.
Canción de viejo recibió por unanimidad el Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes 2003.

11 de abril de 2012

LARGA DISTANCIA / Raquel Yesica Paz , desde Argentina





RECUERDOS


Dónde están sus recuerdos.
Buscó un instante, un momento,
sintió sin pensar el aroma del olvido
imagino el mundo de lo bello.
Allí tropezó con lo que creia perdido,
con lo que ya no estaba,
con lo que hacía rato, se había ido.
Una música la ayudo,
y a lo lejos un ruido, un gemido
que estorbaba, que invadía de placer su memoria,
su anhelo, su descuido.
Resonaba así el amor, la inocencia, el dolor.
Percibió un aroma a pasión
y encontró…
Encontró.
Una partícula de sudor, manchada en sangre
que se cernía sin pudor entre los dedos de su amante
y esa tibia tiniebla, que crecía
que se metía entre las sabanas,
que olvidaba, que decía, que gritaba;
Ya no era la muchacha bañada en mantas.
Sus piernas prendidas
incendiaban la belleza del momento,
sus manos enardecían la pasión y los lamentos.
El espíritu limpio, hacia el amor con lo imprevisto,
sus labios danzaban en la textura de su cuerpo
y el tormento de saber que fue sólo un recuerdo
o quizás sólo un momento.
Sucedió una tarde cerca de un río
cómo no recordarlo si lo hizo conmigo,
tanto amor no queda en el olvido.


6 de diciembre de 2011

LARGA DISTANCIA / Juan Disante, desde Argentina.



VOZ


Sé que me gustó imaginar tu voz
aquella antigua
sin tiempo
creyendo en ella
qué otra cosa pude hacer
que escucharla al trasluz
divisar una acústica sin vuelo
rodeada de sinónimos
qué cosas pude prever
en la sinceridad de homónimos
construídos con lengua materna
arrullado
en el más común de los sentidos
escuché decir lo grave
de verdades vacías
sobrevenidas del decir
explicando el tacto
la piel
supe de algo que dirime cosas encontradas
para quedarnos ambos
sin voz
sin voces que intentaran la palabra
para apenar esta caída.



DULCERÍA


El frasco que era de arropes
ahora está pleno de sosería,
por su perfil chorrean refunfuños,
presunciones,
rehusos,
hollines.

No podemos ser menos molestos
desde donde estamos
y alguna vez
deberíamos convertirnos en la memoria
del dulzor
de todos los frascos
que ya no.




Juan Disante
Buenos Aires, Argentina


Visitá los fundamentos,clikeando acá : www.teoriasyalboroto.blogspot.com

11 de mayo de 2010

LARGA DISTANCIA / Jorge Castañeda desde Río Negro, Argentina


De su obra: PILQUINIYEU
ES UN CHANCHO QUE VUELA...



EL ÁRBOL DE LAS OFRENDAS POBRES



Vienen de un largo cansancio en el alma y en la sangre que viene a ser casi lo mismo. Resisten y sobreviven a una realidad ajena no dándose cuenta que también les incumbe y los involucra a su pesar. Porque son muy semejantes al estropicio y a la nada. Esa nada como vacío del todo. Ese vacío que ocupa la nada de sus días que son siempre iguales a otros días.
A veces dejan las ofrendas a Gualicho: “un viejo sombrero, ya sin copa; una media rota; un chaleco con la espalda rasgada; una lata de sardinas vacía; una vieja camisa; un par de alpargatas terminada ya su vida y su utilidad y varias botellas de bebidas alcohólicas vacías”. Para prosperar, para tener pequeñas esperanzas, para recuperar las creencias.
Son parcos y sufridos como la misma tierra patagónica. Lejos están de aquel escenario agonal de sus antepasados. Como los últimos custodios de una cultura vencida miran pasar la vida que para ellos no tiene ningún sentido.
Están llamados a resistir. A poner todo su celo de guardianes de los últimos secretos. En las tradiciones que son más fuertes que las piedras mesetarias. En los recuerdos de tiempos legendarios cuando los abuelos transmitían otro modo de vivir y de ser.
Cada día que pasa acercan sus desgracias al árbol de las ofrendas como lo hicieron sus antepasados en forma consuetudinaria. Solo que ahora saben que por más que ofrenden y ofrenden jamás tendrán suerte en la vida porque la realidad impiadosa de la modernidad no les concederá tregua ni descanso.
En la balanza falsa de las rentabilidades su cultura pesa poco. Hoy día todo se compra y se vende. La tierra, los pueblos, las lagunas, las montañas, los ríos. Todo. Todo vale para la bolsita del mercader. Tan solo no pueden comprar la dignidad que les queda a los pobladores de Pilqui. Sus tradiciones, sus temores, sus dioses, su linaje. No tienen precio ni tasador que pueda sopesarlas.
No perdonan nada con sus atropellos, conocedores de todas las tropelías escupen el asado que no pueden comer. Jamás entenderán la cosmovisión de pueblos como Pilquiniyeu que tienen otra forma de ver la vida y la naturaleza. La tierra como madre y dueña, los animales como amigos, los ríos y los lagos, los piñones, las plantitas, las estrellas. El todo que los integra e involucra. El sentido de fraternidad que los malos han perdido en un recodo de su mal llamado progreso.
Por eso el nuevo siglo es implacable con los pueblos originarios, con las civilizaciones tradicionales, con los últimos arcanos.
Por eso ellos saben y resisten. Y esperan. Y miran en silencio. Sin comentarios. Sin que se mueva un gesto de sus rostros sufridos. Esperan. Esperan como siempre lo hicieron. El tiempo de renuevos. La esperanza de la parición, la fiesta del año nuevo que no es el libertinaje de gula y ebriedad de los blancos y la adoración de los falsos dioses del mercado y del consumo. Esperan porque intuyen que deben resistir. Porque los mansos recibirán la tierra por heredad. Por eso esperan, como las vírgenes prudentes con sus lámparas encendidas entre los pedreros pobres de Pilquiniyeu.




CANCION PARA MI RIO


Quiero mojar mis manos en el río
su agua fresca bajando del Limay
viajar en las lanchitas por sus aguas
buscar el sol en su boca de sal.
Nostalgia del Río Negro en la comarca
de frutas y manzanas me hablará
su corazón perfuma en las riberas
como mis penas sus aguas se van.
Quiero dejar mis horas en tu cauce
hablando de mis cosas al pasar
me saludan los sauces y los mimbres
y esta vida con ganas de soñar.
En la arteria de tus aguas quedaré
y en tus olas su espuma de cristal
como pasa el caudal de tu corriente
pasan también mis años que se van.




Jorge Castañeda
Valcheta (RN)



JORGE CASTAÑEDA. Poeta, escritor y periodista argentino nacido de padres rionegrinos en la ciudad de Bahía Blanca y radicado en Valcheta, provincia de Río Negro.
Ha publicado los siguientes libros: “La ciudad y otros poemas”, “Poemas breves”, “30 poemas”, “Poemas sureños”, “Sentir patagónico”, “Los atabales del tiempo”, “Valcheta, un pueblo con historia” y “Suma Patagónica”, “Pilquiniyeu es un chancho que vuela” edición digital “Que de libros” Ediciones, “Por la vida y por la Patria” Poemas edición digital “Que de libros” ediciones.
Tiene inéditos: “El lirio de los valles”, “Crónicas & Crónicas”, “Donde llora el ornitorrinco”.
Figura en varias antologías tanto nacionales como extranjeras, habiendo recibido numerosos premios por su obra literaria.


http://jorgecastaneda.fullblog.com.ar

Fotografía superior del arroyo Valcheta ( nace y se abastece del agua de la reseva en la meseta que en su parte superior se encuentra el paraje Chipauquil).

29 de diciembre de 2009

LARGA DISTANCIA / Analía Pascaner, desde Catamarca, Argentina



PESADEZ


N
o hay una gota de viento, exclamarían los paisanos catamarqueños.
El aire entra lentamente a mis pulmones llenándome de pesadez. El humo del cigarrillo se estanca cerca de mí, quiero elevarme junto a él y alcanzar el cielo, sin embargo no puedo hacerlo. Estoy cansada, las piernas me pesan, mis brazos rehúsan moverse, mi cabeza adquirió enormes dimensiones, mis pensamientos se fugaron. El aire me retiene anclada en el banco del jardín.
La luna permite que la noche sea clara, observo las estrellas titilantes, trato de elevarme hacia ellas y tampoco lo consigo. Las sombras plateadas se muestran brillantes, pero no las puedo disfrutar porque mi cabeza late con tal fuerza… siento estallará en cualquier momento. El aire me asfixia en esta noche insoportablemente calma.
Algunas mariposas revolotean perezosamente golpeando contra las luces. Un grillo rompe el silencio en la lejanía. La perra, echada a mi lado, ni siquiera mueve sus orejas cuando un bichito nocturno se posa en su cabeza.
El verde de las plantas y los árboles, desesperadamente quieto, espera un soplo de aire, una mínima brisa que lo despoje de la tierra que lo desluce desde hace días. Mi vista se detiene en el lapacho: sus ramas abrazan quedamente a la Santa Rita. En las plantas pequeñas, tan aplastadas como yo misma lo estoy en este banco, se percibe con mayor nitidez la inmovilidad. Casi imperceptiblemente, como si un movimiento rápido pudiera desprenderla de mi cuerpo, giro mi cabeza mirando una por una todas esas plantas, las de hojas grandes y pequeñas, las más altas y las más bajas: no percibo la menor oscilación.
Observo las montañas, el contorno perfectamente recortado en el cielo claro. Imagino cada piedra y cada arbusto debajo de ese azul intenso que ostentan hoy. Debo apartar mi vista de ellas pues las siento abalanzarse sobre mí a cada minuto que pasa.
Todos estamos envueltos por la misma amenaza. No cierro mis ojos por temor a confundirme en este aletargamiento continuo. Si tan sólo un pequeño movimiento nos sacara de este sopor… mas el movimiento no llega.
Mi mente se despeja momentáneamente, pienso en aquellas veces en que me resultó fácil partir colgando de una nube o montada en un satélite. Hoy no hay nubes, hoy no hay satélites. Hoy no se atreven a surcar el cielo espeso que me envuelve hasta ahogarme. Hoy todo es calma, todo es quietud, nadie se arriesga a desafiar al aire denso que nos estanca en esta noche interminable.

Mayo 2003




Analía Mabel Pascaner, vive en Catamarca, Argentina.
Estudió Psicología en la Universidad de Buenos Aires y es profesora de piano.
En Catamarca fue integrante de un grupo literario. Como integrante de dicho grupo tuvo a mi cargo la dirección de la primera revista virtual de esta provincia.
Ha publicado algunos cuentos en las Antologías ‘Escritos en La Cueva’ (2003, 2004 y 2005), y el libro ‘La Noticia’ (2005). Además, en diversas revistas digitales y en papel, y en espacios literarios web de Argentina y de otros países. Colabora con radios y publicaciones virtuales y en papel, y en diversos proyectos literarios. Actualmente se desempeña como correctora de textos y editora de la revista literaria digital Con Voz Propia.




http://www.analiapascaner.blogspot.com
www.convozpropiaenlared.blogspot.com

13 de septiembre de 2009

LARGA DISTANCIA / Juan Disante, desde Argentina.





HAY QUE SUPONER


Supongamos que usted una mañana se despierte,
se siente en el borde de la cama,
se mire el cuerpo,
se estire como un gato
y apretando el riñón con su índice,
diga bueeéh…!
Supongamos que una mañana usted se despierte…
poeta.
Supongamos.
Que deposite una gota de esternón
sublingual,
estire el regreso de un deseo,
y frente al ingreso ventanal del sol,
se hamaque.
Que levante las cuatro sotas que dejó tiradas anoche,
le recorte los tacones,
y al periódico del día lo salpique
con matecocido y porfía.
Que le den ganas de dibujar bocas y zapatillas,
dejar escapar todos los adjetivos por las mirillas,
perseguir en paños menores a la metáfora menor
por toda la casa.
Que de repente se le aparezca la letra jota
minúscula,
y aquella vieja historia de la música,
secrete.
Que los sedimentos sedimenten,
los nutrientes refrigeren,
los amores platonicen,
los perdedores ironicen.
Digamos, que a usted no le interese más otra cosa
que la semilla,
el desentono,
quebrar el semen.
Querrá fatigar el suburbio
si devino poesía,
resoplar su potrillo.
Vamos a suponer que sale a la calle en puntas de pié,
que salude cortésmente a una señora con sombrero.
“Buon giorno”
y en vez de una flor le obsequie un soliloquio.
Por un momento, supongamos
que al doblar la esquina del buzón
vienen a su encuentro Alejandra Pizarnik del brazo de
Julio Cortázar,
lo besen como a un viejo cómplice
y se vayan los tres abrazados hasta la última mesa
de un bodegón malhablado
a describir, muertos de risa,
el rechinar de los pecados
que pasan
en fila india… uno a uno.

Piénselo.
Una mañana desatinada
usted debería suponer.



Juan Disante
http://blogs.clarin.com/letra-y-matecocido

Ilustración de Julián Matías Roldán
http://julianmatiasroldan.blogspot.com

8 de julio de 2009

LARGA DISTANCIA / Sergio Mattano / desde Argentina.




DESMIGARNOS


Migar la noche
para que de mi mano comas
y confesarte al oído
un deseo
mientras se duerme la luz

migar el deseo
para que de mi árbol bebas
y contraer en la mano
un beso
mientras se desmaya la voz

migar la voz
para que de mi beso verdee
y cantarle al pájaro
a tempo
mientras nos envuelven
la noche, los brazos,
el deseo, las piernas,
la voz, los poemas

re-migar(me)
re-migar(te)
volver(nos) pan.



Sergio Felipe Mattano (Buenos Aires, 1979) Profesor en Lengua y Literatura, miembro de la Asociación de Poetas Petisos (agrupación artística de tendencia neo-dadaísta) y editor de la revista digital de difusión poética Narciso. Sus poemas han sido publicados por distintas revistas de su país y Latinoamérica. Recientemente el Círculo de Poesía de México lo seleccionó en una Antología de Poesía argentina actual (a cargo de la poetiza Y. Grecco).
En la web, publica sus poemas en el blog http://mattano.blogspot.com/. En papel, su tríptico Ella (Negar la luz/ Epílogos/ Fantasmas de) clandestinamente en 2005 y próximamente se presentará su primer libro, Canope.