Mostrando entradas con la etiqueta arjex. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arjex. Mostrar todas las entradas

20 de julio de 2012

NARRATIVA / Microcuentos de José Eduardo Chávez (Arjex)





Pienso  41


Una vez leí que se le llama "pienso" al forraje para las vacas. Entonces comprendí porque las vacas no venden su propia leche, ni hacen sus propios quesos, porque se pasan todo el día rumiando sus pensamientos sin hacer nada más.





Milagro  43



Él lo dijo, sus obras serían un portento de Dios, así serían sus pinturas. Para ser sinceros, nadie le creyó hasta que vieron como milagrosamente sus horribles bosquejos levitaban en el aire, mientras el rezaba en la esquina de la sala de exposición.




Tr3s  87



Tr3s, ésas fueron la cantidad de veces que te pedí matrimonio y la misma cantidad de respuestas negativas. Y ahora vienes al t3rcer día de mi feliz boda y golpeas tr3s veces mi puerta sin respuesta, luego llamas en tr3s oportunidades a mi teléfono y las tr3s veces te contestan que ya no vivo ahí, y luego llamas a tr3s de mis antiguos amigos y el t3rc3ro de ellos te dio nuevo celular, y yo, por t3rc3ra vez, te repito que quiero que seas mi t3rc3ra esposa.


7 de diciembre de 2010

POESÍA / Arjex



ALGUNAS VECES 




Algunas veces cuando estoy
a punto de ser feliz
un olor dulce sale desde el suelo,
yo miro el pavimento, el parquet, el flexit,
el piso flotante, el mármol, el ripio, la arena, las latas
e incluso el cielo bajo mis pies
y no veo ninguna flor,
ninguna fuente de dulzura;
Pero ahí está, dulce y embriagante…justo antes de ser feliz.







Algunas veces antes de estar triste,
veo en la parte baja de mis ojos un mar,
a veces es amargo, otras dulce y las más, esta seco.
Pero cuando está seco, es cuando más moja,
como marejada imprevista, como marea alta, como luna,
ahí estoy mojado, tratando de recordar
que en la parte de arriba de mis ojos esta el cielo,
las estrellas, las constelaciones, los cometas,
las estrellas fugaces, las galaxias,
el sol, la luna, las nubes y las millones de razones, para sentirse feliz.




Texto e ilustraciones de José Eduardo Chávez (Arjex).
Publicados en Revista La Mancha número 16.

29 de abril de 2010

NARRATIVA / Arjex






No me platiques más



Me gusta escuchar boleros en mi walkman mientras camino por la ciudad, me gusta porque la dulce y suave melodía me evoca sonrisas amorosas, besos furtivos y apasionados atardeceres, pero también, me gustan las guitarras fantasiosas y tristes que traen a mí una lágrima guardada; y como un bálsamo fresco y cálido a la vez, recuerdo que siempre se puede volver a amar. Y así voy con paso filosofante escudriñando los rostros en mi camino, algunos simulan una frialdad de billetera abultada, otros guardan lagunas brillantes a punto de desaparecer en un beso, los demás esconden su necesidad de amar con una supuesta indiferencia. Pero quizás en medio de esa selva atiborrada de dinero por gastar, encuentre a una bella dama que en el instante del encuentro con sus ojos, yo sienta que a sus oídos fluye la misma melodía y en sus labios pueda leer la letra de “No me platiques más”.

ARJEX
Publicado en La mancha 15 /UNO

Ilustración de Arjex




José Eduardo Chávez, escribe bajo el nombre de ARJEX. De profesión Ingeniero Ambientalista, vierte en la literatura y otras artes, toda la inquietud creadora que, de una u otra manera, logra plasmar con acierto para dar cuenta de sus singulares perspectivas. Quilicurano de corazón, leal colaborador de La Mancha y finalista del Primer Concurso de Poesía Joven, ha publicado allí y en varias revistas virtuales lo que le dicta su sensibilidad, sobresaliendo en ello los temas concernientes a la naturaleza y su problemática. Próximamente, prepara la edición de un compilado de microcuentos.

2 de septiembre de 2009

MICROCUENTOS / Arjex


GAIA-13/Lo último 97

Era el último árbol sobre el planeta. Solitario e imponente, se erigía tranquilo y dulce sobre el último prado. Se encaramó el último mono y robo el último fruto; luego, el último jaguar se acercó acechante, mientras el último pájaro trinaba en su último nido. Después llegó el último hombre y los animales huyeron –ya lo conocían bastante bien-. Él se sentó a la sombra del último árbol, respiró profundamente y miró el último paisaje que vería. Entonces dio sus últimas gracias a Dios por estar vivo, y se durmió bajo el sol tibio del último día.



Lo Abracé


lo abracé con fuerza
Y respiré profundamente su milagrosa pureza
Y con humildad invocada agradecí su cobijo
Y a tientas, de entre mis lágrimas, saqué una sonrisa
Y luego subí fácilmente, reconociendo cada forma
Y rearmé súbitas imágenes reposadas
Y mientras disfrutaba de la brisa agridulce
Le dije adiós a mi ciruelo.





José Eduardo Chávez (quilicura), escribe bajo el nombre de ARJEX. De profesión Ingeniero Ambientalista, vierte en la literatura y otras artes, toda la inquietud creadora que, de una u otra manera, logra plasmar con acierto para dar cuenta de sus singulares perspectivas.
Leal colaborador de La Mancha y finalista del Primer Concurso de Poesía Joven de LA MANCHA, ha publicado allí y en varias revistas virtuales lo que le dicta su sensiblilidad.


Publicado en La Mancha número catorce
Ilustraciones de ARJEX.

14 de marzo de 2009

NARRATIVA / Microcuentos de Arjex






31 / Tócame 93

Sólo tócame, no me dejes enajenar, que me olvide de nuestros hijos, de nuestra
casa, del olivo que plantamos juntos en la entrada, del matrimonio de la Ale y de
la sonrisa del Pancho, pero tócame justo aquí en mi cabeza, que es ahí donde
se me escapan sus rostros, no les hagas caso a mis rabietas, que son mis años
los que me refunfuñan, pero por favor tócame, tráeme de vuelta al amor,
que hace tiempo que tocaste mi corazón, ya tienes experiencia, no como esta
enfermedad que ni siquiera sabe quien soy.




12 / Soledad 57

Solamente estoy sólo, no hay mayor escándalo en eso, no hay mayor acierto
en darse cuenta de la situación, es normal, natural y solucionable, todos hemos
estado solos en algún momento de nuestras vidas o nos hemos sentido así,
pero, sucede doctor, cuando nos empecinamos en estar solos, que nadie nos
toma en cuenta...¿doctor? ¿Dónde está doctor?



1 / Caníbal 77 ( a Francisca “panchita” Castro Pérez)

El reportaje que transmitían por la televisión mostraba todo el proceso de
desarrollo de un bebé, desde la fecundación hasta el nacimiento. Francisca,
a sus cuatro años, miraba con una extraña atención: veía como a la mujer le
crecía el abdomen y luego una imagen se mostraba al interior, dejando ver al
niño desarrollado chupándose un dedo. Francisca ladeó un poco la cabeza y
luego preguntó: ¿cómo se lo tragó?



José Eduardo Chávez (Arjex).
Publicado en La Mancha número once

http://arjex.blogspot.com

19 de mayo de 2008

MICROCUENTOS / José Chávez (Arjex).



66/ABIGAÍL 77




Abigaíl tocaba la misma melodía todos los días (por supuesto, era original). Y a la misma hora llegaban los parroquianos de siempre, a disfrutar de su voz y de su embriagante belleza.
Ella acariciaba su guitarra con dulzura, dejando que su canción fluyera a través de los corazones con una melodía que los unía, haciéndolos olvidar que estaban solos. Pero extrañamente, cuando terminaba, nadie recordaba su canción. Sólo quedaba un calor en el pecho, imposible de olvidar.



José Chávez
Publicado en Muestra Itinerante LOCALES

11 de marzo de 2008

Poesía / DEUDAS DE JUEGO / Arjé



Deudas de juego


Mañana será otro día
y quizás florezcan los manzanos
o quizás el rocío disimule mis lágrimas
pero estoy dispuesto a pagar el precio de vivir,
de respirar el aire frío de la mañana,
de implorar cada tarde al último rayo de sol,
para poder reconocer en las sombras
las figuras dulces de la felicidad.


También incluiré en mis deudas
cada segundo en solitario
que me ha dejado
ora sabiduría, ora melancolía,
y pagaré gustoso el precio
para luego mirar atrás
y zurcir de mi corazón,
las heridas profundas
supuestamente incurables.


Entonces desahogaré mi alma presurosa
en la eternidad,
casi eligiendo el minuto del adiós
y contaré los segundos imperecederos
de cariño y afecto
que alguna vez me dieron sinceramente,
y golpearé mi pecho
por aquellos que ni cuenta yo me di.


Sólo entonces, quizás perdone
antes no hay perdón, ni olvido,
pero estoy dispuesto a pagar el precio.


Arjé
Publicado en La Mancha número nueve
Ilustración: Gustavo Otero
Del libro ESTA BOCA ES MÍA