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29 de octubre de 2013

COMENTARIO libros / Magda Lago Russo









RAYUELA 50 años


Por Magda Lago Russo



Argentina celebra el 50 aniversario de la publicación de “Rayuela”, la novela emblemática del escritor argentino Julio Cortázar, conjuntamente con el lanzamiento del Año Cortázar 2014 al cumplirse el año próximo un siglo de su nacimiento.“Rayuela”, la innovadora obra de Cortázar que salió a la luz el 28 de junio de 1963 y fue traducida a 30 idiomas, es considerada una obra central del ‘boom’ latinoamericano y fue incluida por el diario español El Mundo entre las 100 mejores novelas en este idioma del siglo XX.

El ganador del premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, aprendiz confeso de Cortázar y uno de sus compañeros de ruta cuando estalló el Boom Latinoamericano, define esa característica mejor que nadie.: “Probablemente ningún otro escritor dio al juego la dignidad literaria que le dio Cortázar ni hizo del juego un instrumento de creación y exploración artística tan dúctil y provechoso. Pero diciéndolo de este modo tan serio, altero la verdad: porque Julio no jugaba para hacer literatura. Para él escribir era jugar, divertirse, organizar la vida —las palabras, las ideas— con la arbitrariedad, la libertad, la fantasía y la irresponsabilidad con que lo hacen los niños o los locos.  Pero jugando de este modo la obra de Cortázar abrió puertas inéditas, llegó a mostrar unos fondos desconocidos de la condición humana y a rozar lo trascendente”.Rayuela fue desde el principio mucho más que una novela. Fue un manifiesto, una bandera, un grito de liberación, un poema de cientos de páginas, un laberinto, una temeridad. Se publicó en el momento justo, como si hubiera sido la concreción de un plan superior.

En junio de 1963 el mundo estaba preparado y ansioso por devorar las letras en español que se escribían en América Latina. Y Rayuela le dio a ese mundo pasajes de una prosa elegantísima, una atmósfera poética cautivante, personajes capaces de sobrevivir fuera de la novela y una manera agresiva de relacionarse con el lector, descarada, dándole dos estructuras sugeridas de lectura y alentándolo a que creara otras. Rayuela fue una novela de culto desde que se publicó, pero ese culto fue masivo y desde el inicio fue un tópico de discusión que se ha mantenido a través de estas décadas. Se siguen vendiendo unos 30 mil ejemplares de la novela cada año y es citada con respeto aún por quienes no pudieron con ella. Esa actitud porfiadamente consciente de Cortázar por desafiar las reglas de los juegos que él mismo inventaba fue la que le hizo titular Rayuela a su novela más ambiciosa y alentar al lector a crear sus propias reglas para leerla. Y eso más allá de las instrucciones que el autor anuncia, por las cuales una versión del libro es lineal y termina en el capítulo 56 y en la otra intercala un centenar de capítulos más, aunque mantiene el orden del 1 al 56. Los primeros 20 capítulos a leer, siguiendo este sistema, son el 73, 1, 2, 116, 3, 84, 4, 71, 5, 81, 74, 6, 7, 8, 68, 9, 104 y 10. Pero esa no es la dificultad esencial ni la característica más saliente de Rayuela. El laberinto de esa novela es más complejo que un puzzle. Los escondrijos de la anécdota están a veces tan camuflados en entre las ramificaciones, que se hace imposible encontrar un significado confiable. Otra vez Vargas Llosa lo explica de forma magistral: “Nada es allí reconocible y seguro: ni el rumbo, ni los significados, ni los símbolos, ni el suelo que se pisa. ¿Qué me están contando? ¿Por qué no acabo de comprenderlo del todo? ¿Se trata de algo tan misterioso y complejo que es inaprensible o de una monumental tomadura de pelo? Se trata de ambas cosas”.

Rayuela tiene una fama bien ganada y revolucionó el ambiente literario en español como ningún otro libro. Sin embargo, en opinión de muchos -y evidente para quien escribe- el genio de Cortázar brilla con más intensidad en sus cuentos y viñetas.

En Historias de Cronopios y de Famas Cortázar crea sus propios estereotipos, que sin embargo son imposibles de traducir. Se intuye lo que es un “cronopio” o un “fama” o una “esperanza” pero el arbitrio de cada lector es definitivo a la hora de juzgar, y no puede haber dos lectores que lleguen a las mismas conclusiones. Los cuentos, tanto fantásticos como realistas, contienen algunas de las mejores páginas que se han escrito en español. Desde aquel célebre Casa tomada, un cuento en el que no sucede nada sobrenatural de forma explícita pero que la actitud resignada de los protagonistas, casi despreocupada, crea una atmósfera de angustia creciente provocada por una entidad desconocida que se apodera del universo del cuento y de la mente del lector. En La noche boca arriba y Axolotl, el mundo del realismo más cotidiano se disuelve en la magia, por medio de un pase sencillo, que Cortázar trasmite como inevitable. En cambio, "El perseguidor" es totalmente realista, aunque la descripción del auge y caída del genio del jazz a través de la narración de un crítico de música llega a la indagación metafísica de una realidad permeable hacia otra dimensión, igual que en sus cuentos más fantásticos. Rayuela, como dice Vargas Llosa, es el manifiesto revolucionario.

“¿Encontraría a la Maga?”. Así comienza Rayuela, la mítica novela de Julio Cortázar que marcó un antes y un después en la literatura en español. es la forma en que el argentino nos invita a comenzar a jugar Rayuela, la novela que hace medio siglo rompió los moldes del género novela.


14 de enero de 2013

LETRA NUEVA / KATHARTES. EL CÓNDOR QUE SOÑÓ CON ENCONTRARSE A SÍ MISMO, de Lilia Hernández Vergara





 EDITORIAL FORJA
ISBN: 9789563381009
Páginas: 53
Edición: 1ª Ed., 2012



RESEÑA:


Kathartes, es la historia de un cóndor perdido en medio de las interrogantes de su propia existencia. ¿Cuál debe ser su real destino, el que le corresponde por su naturaleza? Rueda montaña abajo cuando debe volar y va a dar a un bosque, a una ciénaga; en su trayecto va encontrándose con diversos personajes que encierran toda una carga de simbolismo: el búho sabio, la mítica serpiente, un sapo, una cabra montés, y todos van contribuyendo a que se ponga en marcha hacia su verdadero ser, en busca del Ser Interior. Un libro que, a través de la ficción, nos entrega, literariamente, más cerca de la poesía que de lo didáctico, lo que es el camino de perfección, para ir desde el inmovilismo y las dudas, hasta la determinación de convertirnos en lo que nos pertenece por ser quienes somos. Un camino de ascensión hacia las cumbres de sí mismos, una metáfora del crecimiento y de la búsqueda de la plenitud espiritual y humana. 



Una historia aparentemente simple, cuyo protagonista es un Cóndor que inicia un viaje para encontrarse a sí mismo, y que se asemeja a la búsqueda del ser humano para limpiar su ser y comenzar un nuevo ciclo de vida. Un libro escrito en forma inteligible y directa, con dibujos que agradarán a los más pequeños y a los que tienen alma de niños, y que en cada página entrega una enseñanza sobre la vida y el ecosistema.
En su recorrido por el bosque, el Cóndor “Kathartes” luego de encontrarse con la tortuga, el sapo, el búho, el pez Quimera, la serpiente Amaru y la cabra montés, de compartir y de haber aprendido de cada uno de ellos, se da cuenta de que puede tomar su propio rumbo independiente y autónomo.
En su afán por encontrar su equilibro, Kathartes aterriza en el bosque, despojado de sus plumas, y a la primera que encuentra es a la tortuga, quien le levanta el ánimo al decirle que sus plumas volverán a crecer y que tiene que pararse y seguir su camino.
El sapo le habla sobre el equilibrio del ecosistema y el búho le enseña algo muy sabio: “Que es preciso tocar fondo para salir a la luz”… Al ir al encuentro del pez Quimera, aparece un salmón que le señala: “Cada uno es responsable de su destino”. El pez le indica que debe confiar en el curso de la vida y que “todo pasa por algo”…


21 de agosto de 2012

COMENTARIO libros / "Los pantalones de Raposo", por Mario Cáceres Contreras




LOS PANTALONES DE RAPOSO, de Medeiros e Albuquerque
por Mario Alfredo Cáceres Contreras.


A propósito de Puro Cuento (La Mancha – edición especial junio 2012) muchos autores describen la labor educativa de los cuentos como un modo para aprender a enfrentar en forma más apta la realidad. Y, como dice Tolkien “Los cuentos nos entregan consuelo, imaginación, y escape; cosas que necesitan mucho más los adultos que los niños”. El mismo autor nos agrega "Cuando las cosas nadie las quiere, terminan en la pieza de los niños” y esto último me sucedió al encontrar en una caja cubierta por el polvo del abandono, ajada y descolorida, la selección de Cuentos Iberoamericanos, precisamente en la pieza de los niños.

La atracción por conocer a escritores Argentinos, Brasileños, Peruanos, Uruguayos y por supuestos Chilenos –muy conocidos – la confieso irresistible. Destaco uno de ellos del brasileño Medeiros e Albuquerque:  Los Pantalones de Raposo. En este cuento el autor nos enfrenta al bullyng que ejercen los alumnos a los docentes desde el nacimiento de las escuelas hasta nuestros días. El relato en su hilo conductor es logrado con extraordinaria maestría. Confieso que poetas brasileños me deslumbraron como Cecilia Meireles y Manuel Bandeira con su poema En el Café “Cuando pasó el cortejo /las gentes del café se descubrieron / maquinalmente /saludaban al muerto distraídos /estaban volcados en la vida /absortos en la vida /confiados en la vida. Solo uno se descubrió con gesto /amplio y demorado /contemplando el cortejo largamente / solo él sabía que es inútil / la feroz agitación de la vida /que la vida es traición / y saludó a la materia que pasaba / libre para siempre de su alma muerta. Perdonen, como lo dice el vulgo: me fui en la volá.

Retornando al cuento Los Pantalones de Raposo, destaco las descripciones. Generalmente las descripciones en el cuento son amorfas y distractoras, pero estas las encuentro espectaculares en lo físico y sicológico. El lector es atrapado e imagina con detalles al personaje. Una lección maestra para nosotros los aprendices en el arte de narrar. La Trama sucede en un internado con 200 alumnos. La creatividad fluye y los alumnos son nombrados con números “¡Se contaba de un muchacho, estudioso pero muy endiablado, el 72, que solo por hacerle una jugarreta al Director cuando lo besara para felicitarlo, se había restregado en la frente, minutos antes de recibir el premio, un diente de ajo! Desde entonces el Director pasó a dar besos más circunspectos.”
La descripción del Inspector General Raposinho así lo demuestra “Era un viejo alto, flaco, de cara larga. Usaba barba, una barba muy rala, que mal le cubría el rostro pálido, descarnado. La frente alta y ancha, inteligente. Los ojos negros tenían, sin embargo, una expresión de humildad como jamás vi igual: ojos suplicantes, ojos de queja y miedo. Vestía una levita muy vieja, los puños eran viejísimos, el cuello, la corbata, todo deshilachándose. A pesar de todo, tenía un algo de hombre de buena sociedad; Se veía que aquella ropa usada estaba escrupulosamente escobillada. Limpia, derechita…” 


9 de junio de 2012

COMENTARIO libros / por Ángela Barraza Risso









ESA VIOLENCIA QUE NOS UNE

Presentación del libro “MALDITO PARAÍSO” de Rosa Alcayaga Toro
                                                                                 
Ángela Barraza Risso
Santiago, 24 de abril 2012 (SECH)

Buenas noches. Es un placer para mí presentar este libro, sobre todo en este espacio que es tan representativo, tan emblemático, violento las más de las veces, pero que es el lugar que tenemos y que tenemos que cuidar y habitar, sobre todo ahora que estamos en tiempo de elecciones de directorio, pues si las cosas malas suceden es, justamente, por la omisión y el desinterés de muchos. Porque nosotros también lo permitimos.

Debo confesar que, cuando Rosa me pidió que participara en la presentación del libro, y me dijo que era en la SECH, casi me fui de espaldas y la insté a que lo hiciera en otro lugar, le dije que este espacio estaba muerto y que se iba a negar un público que es el que no se siente representado por esta institución y que es, justamente, el que está construyendo literatura hoy, el que hay que llamar, el que debiera estar acá junto a nosotros,  por eso quiero agradecer hoy a las amigos que me acompañan.

Finalmente, por razones de la vida, que sería demasiado largo detallar, terminé inscribiéndome yo y asistiendo cada lunes a esta casa (SECH), entonces, ya no me parecía tan descabellado presentar este libro acá, considerando que fui yo, junto a mi equipo de trabajo, los que generamos el fanpage “por una sociedad de escritores con zapatillas” que más de alguno debe haber visto y por la cual casi se nos ha planteado como que estamos en pie de guerra con los históricos de la SECH, cuando en realidad no es así, sino, por el contrario. Lo que pretendemos es motivar a la gente a que venga, darle más soltura a este espacio en un ambiente de comunión y de participación, porque también nos pertenece.

Con Rosita tenemos una amistad que trasciende lo generacional, incluso lo geográfico y que surge a partir de un poema mío, que se encontró con la generosidad de ella, en un sujeto común, que es Carlos Contreras Maluje y su historia que, lamentablemente (y digo lamentablemente porque su caso es escalofriante) es nuestra historia, y que pareciera ser que se nos está repitiendo, entre movimientos sociales, marchas y voladores de luces en términos comunicacionales, en este maldito paraíso como Rosa titula su libro, entonces, espero que comprendan que esta presentación la hago desde ese lugar de amistad y de cariño que puede nublar a ratos la imparcialidad, pero que, por la chucha que nos hace falta, cuando no se trata únicamente de enjuagar lukas, sino de un ejercicio gratuito y desinteresado en lo que hacemos.

El primer acercamiento que tuve con el libro, fue con el poema “Sobran ojos persiguiéndote”, que habla del caso de Jeannette Hernández, la peluquera que ataca brutalmente a sus dos hijos, asesinando al menor y dejando al mayor con un daño cerebral irreparable para castigar al esposo, que ayudaba a la “Rancherita” a hacer carrera mientras se relacionaba con ella extramaritalmente. Caso en el que, también, se basa la obra “Ángel a martillazos” del poeta, dramaturgo y gran amigo Pablo Paredes. Y el epígrafe del poema versa sobre un artículo breve que escribió Diamela Eltit en el periódico The Clinic, que se titula Medea y el caso de Jeannette Hernández: La ruta de la sangre. Entonces, de un caso tremendamente violento, ya tenemos 3 referentes literarios, incluyendo el poemario de Rosa, que encuentran, en ese espacio un nicho de creación, un vértice desde el cual estructurar un discurso, como una trinchera en la que es imposible sentirse cómodo, pero hay que habitar y desde la que hay que articular interpretaciones verbales, entendiendo que la creación literaria a partir de un hecho social y tremendamente político, aporta una visión, que es otra, totalmente distinta de la que entregan los medios de comunicación, es una forma de aportar nuevas aristas para comprender determinados fenómenos que nos circundan sin la liviandad tan propia de la información del suceso en el noticiero, que pasa a otra noticia de deportes o de espectáculos, marginando por completo al drama que antecede a la violencia y a la historia que antecede al drama.

15 de noviembre de 2008

COMENTARIO / Daniel Rojas Pachas.



Y los oí cantar: Amuleto de Roberto Bolaño.


(…)Y los oí cantar, los oigo cantar todavía, ahora que ya no estoy en el valle, muy bajito, apenas un murmullo casi inaudible, a los niños más lindos de Latinoamérica, a los niños mal alimentados y a los bien alimentados, a los que lo tuvieron todo y a los que no tuvieron nada, qué canto más bonito es el que sale de sus labios, qué bonitos eran ellos, qué belleza, aunque estuvieran marchando hombro con hombro hacia la muerte, los oí cantar y me volví loca, los oí cantar y nada pude hacer para que se detuvieran, yo estaba demasiado lejos y no tenía fuerzas para bajar al valle, para ponerme en medio de aquel prado y decirles que se detuvieran, que marchaban hacia una muerte cierta.(…)
(…) Y aunque el canto que escuché hablaba de la guerra, de las hazañas heroicas de una generación entera de jóvenes latinoamericanos sacrificados, yo supe que por encima de todo hablaba del valor y de los espejos, del deseo y del placer.
Y ese canto es nuestro amuleto.
En las páginas finales del libro "Amuleto" de Roberto Bolaño, encontramos este monólogo en boca de Auxilio Lacouture, uruguaya, madre de la poesía mexicana, flaca y espigada como una versión femenina del Quijote.
La mujer, pues parece poco decir simplemente el personaje, como ocurre en la mayoría de casos de aquellas existencias que originó la mente del chileno, más bien narrador y poeta continental, ofició como secretaria y barrendera del estudio de dos poetas españoles exiliados y que fueron parte valiosa de la genial vanguardia del 27, Pedro Garfias y León Felipe. Curiosos nexos como éste, no tan anecdóticos o pretenciosos como podrían parecer en un principio, dan rienda al juego preferido del autor, desafiar los límites de lo verosímil, así comienza la trasgresión y se da la trascendencia del papel a lo mundano, lo vital emerge en cada párrafo, en cada desafiante discurso capaz de movilizar los hilos de lo extratextual, configurado por el pensamiento y las aprehensiones del lector.
El maridaje se va estrechando en torno a la cultura y siempre con un contenido irremediable, oscuro, violencia y locura entrelazadas, no por nada la historia parte señalando:
Ésta será una historia de terror. Será una historia policíaca, un relato de serie negra y de terror. Pero no lo parecerá. No lo parecerá porque soy yo la que lo cuenta. Soy yo la que habla y por eso no lo parecerá. Pero en el fondo es la historia de un crimen atroz.
Bolaño es un digno maestro en el diseño de mundos literarios, los que curiosamente o más bien, felizmente, orbitan en torno a lo literario, la literatura es su obsesión, la médula de su espíritu creativo, de su herida como fabulador, lo valioso es que en su calidad de autodidacta y lector, y creo eso es lo que más se le reconoce, pues jamás perdió la capacidad de asombro y de ver más allá, cediendo a lo que un mero segmento del público espera. Bolaño no es complaciente con las camarillas y sectas académicas ni tampoco con el fandom y los cultistas, él por su propia inclinación y libre creatividad, inicia indistintamente un libro con un epígrafe de su amigo Mario Santiago, el poeta mexicano autor del Aullido del Cisne y que leía en la ducha o hace alusión a una cita de Petronio.
Para Bolaño, el arte no es un pañuelo de seda en que solo cabe el fraseario erudito y la intertextualidad con los clásicos y los nobeles, música docta y museos parisinos, y si bien no se va al otro extremo, propio del realismo sucio y crónica urbana al uso, Bolaño demuestra con talento que el pañuelo de seda, no siempre está exento de sangre y otras excrecencias. Los vasos comunicantes entre los grandes pensadores de una sociedad y el lumpen más desastroso, están a un paso y rodeando al habitante común en su horario de oficina, pues son vidas solitarias, periféricas, al límite. Así, sus personajes, físico culturistas, ex boxeadores, criminales, proxenetas y locos artistas, fascistas de la brocha y la pluma, son esplendidos lectores y creadores, hacen de sus fechorías y vidas, actos poéticos. En la autopista paralela, sus personajes eruditos, aquellos escritores y críticos, investigadores y muralistas, son detectives salvajes, viajeros como los héroes de las tragedias griegas, guerreros y poetas que deambulan en la noche, que se mutilan y guardan cadáveres en el patio trasero gestando los extramuros de la cotidianidad.
Bajo esa cuña que para algunos es un despliegue exagerado de conocimiento, solo queda recalcar lo exagerado de su limitación como interpretes, pues basta con revisar la vida de muchos escritores, dementes genios como Vallejo famélico, Baudelaire con sífilis, Hemingway volándose la cabeza de un tiro,
Kafka tuberculoso desafiando a su progenitor, Rimbaud con sífilis traficando armas, Joyce traficando libros con un look de pirata, Delmira Agustini victima de un crimen pasional terrible, Pessoa creando heterónimos, Vian creando heterónimos de color para escribir violentas historias de racismo y jazz, Crane saltando al vacío, Berryman saltando al vacío, Pascal cortándose las venas, Chetterton envenado, Panero recluido, Salinger auto recluido y muchos más que Bukowski pudriéndose en sus moteles, borracho y recluido se pregunta, ¿qué pretenden estos que algunos consideran pequeños dioses?, verdaderos dionisíacos, posicionados en los anaqueles de la insanidad, balanceándose como elefantes sobre un delgado hilo hacia el más insondable abismo. La realidad entonces, se reescribe en fantasmales y maravillosas voces que impulsan al lector a indagar más a fondo en periodos, lecturas, generaciones y movimientos, cruzados por numerosas anécdotas, vidas que en la autotelia de la palabra, algo tan ansiado por los escritores, esa patria que es tu lenguaje en acción más allá de cualquier pedazo de concreto, va desafiando los lindes de lo humano, de lo histórico, relegando a cronistas y glosadores a un segundo plano ante el predominio de la ficción verosímil bien edificada.
Podemos en tal medida señalar que Auxilio y su mente son una alegoría de la memoria de América del mundo, ella misma lo señala: Luego me desperté. Pensé: yo soy el recuerdo.
Y así dicen sus juegos adivinatorios.
(…)Estoy en el lavabo de mujeres de la Facultad y puedo ver el futuro, decía yo con voz de soprano y como si me hiciera de rogar.
Ya lo sé, decía la voz del sueño, ya lo sé, tú empezá con las profecías que yo las anoto.
Las voces, decía yo con voz de barítono, no anotan nada, las voces ni siquiera escuchan. Las voces solo hablan.
Te equivocas, pero es igual, tú di lo que tengas que decir y procura decirlo fuerte y claro.
Entonces yo tomaba aliento, dudaba, ponía la mente en blanco y finalmente decía: mis profecías son éstas.
Vladímir Maiakovski volverá a estar de moda allá por el año 2150. James Joyce se reencarnará en un niño chino en el año 2124. Thomas Mann se convertirá en un farmacéutico ecuatoriano en el año 2101. (…)

Juego que proyecta la resurrección de poetas y narradores universales hasta el fin de los tiempos en un infierno en vida que cierra bajo el enigmático y penumbroso 2666.
(…)no un cementerio de 1974, ni un cementerio de 1968, ni un cementerio de 1975, sino un cementerio del año 2666, un cementerio olvidado debajo de un párpado muerto o nonato, las acuosidades desapasionadas de un ojo que por querer olvidar algo ha terminado por olvidarlo todo.
Las evidencias son muy marcadas, la mujer que resistió acalambrada dentro de un baño el quiebre de la autonomía universitaria cuando la UNAM fue invadida por los militares, convirtiéndose en una ambigua leyenda, pasa más allá de ser un mero personaje, reducirla a esa categoría sería ofensivo, igual que reducir a Arturo Belano, alter ego del autor y a Ernesto San Epifanio, a Remedios Varo y Lilian Serpas la amante del che Guevara, todos presentes en el particular fluir de la conciencia de Auxilio y sus delirios claustrofóbicos, durante su hacinamiento que buscaba salvar su pellejo del fascismo. En esas condiciones la mujer se empapa de mágicas percepciones, volviéndose una especie de Tiresias.
Moderna versión del profeta que transita entre el pasado y futuro no sólo el personal y de sus coetáneos, amigos y conocidos, poetas infrarrealistas, perdón realvisceralistas de los 70 sino que su voz se prolonga a todo el quehacer literario joven de nuestro continente, e ahí la fuerza del discurso disperso de una mente enfebrecida y que usé para abrir el artículo. La similitud de este con Howl de Ginsberg, tampoco se puede obviar. En este punto además, no es secreto, la afición beatnik de Bolaño, como ignorar entonces la obra del budista y sus compañeros, la influencia de Kerouac, de Corso y Burroughs, en él, que fue un gran lector de poesía, un autodidacta sapientísimo.
Amuleto, novela corta, repleta de personajes, más bien existencias, es entonces una prolongación del genio lector de Bolaño, capaz de crear dualidades carismáticas que no dejan de ser fantasías y que en esa ambivalencia tan especial entre real y ficticio, permiten la flexibilidad del trato con cada persona que los reconoce y dialoga al leerlos, al interpretarlos, en un presente que se diluye rápidamente y siempre remite a esas lozas, a esa pulcritud y silencio abismal del baño universitario, a esos minutos de asfixia que compartimos en el silencio de nuestra propia conexión con el amuleto, con la palabra, con el canto. El amuleto de la creación y de la sabiduría y también de la caníbal demencia de América, de la llegada de exiliados, genios europeos, que revolucionaron nuestras letras, el giro político, las dictaduras y utopías comunistas, el vacío posterior de generaciones que soñaron y fueron abortadas y el inicio de nuevas generaciones impávidas que nada saben y poco les importa la tierra y las reivindicaciones del pasado, huérfanos, cosmopolitas hijos del soundtrack y el pop culterano.
Amuleto es una bitácora de toda la narrativa de Bolaño, y en palabras exactas de otra de sus existencias, el investigador literario Amalfitano de 2666, Amuleto como Baterbly o La Metamorfosis, sería un ejercicio de esgrima perfecto, no como sus hermanos mayores, batallas desordenadas, sangrientas, atemorizantes, fétidas y carentes de aplicación, geniales en su caos, en su apertura, Amuleto en cambio, redonda, exacta, entrenada previamente, presenta la finitud, es limpia, maravillosa y digna del gusto de un farmacéutico ilustrado.


Autor: Daniel Rojas Pachas.
Daniel Rojas Pachas nació en Lima en 1983 y actualmente reside en Arica. Es escritor y Profesor de Literatura egresado de la Universidad de Tarapacá. Dirige el Colectivo y taller Literario Clepsidra, es Miembro y fundador del Grupo literario MAL y actualmente dirige y edita la Revista Literaria virtual Cinosargo. www.cinosargo.cl.kz. Ha publicado los poemarios Música Histórica y Delusión en el 2006 y 2007 con la Editorial Blue y se encuentra pronto a publicar su libro de investigación sobre cinco autores latinoamericanos, beneficiado por el Fondart el año 2008. Más información en su weblog Personal: http://www.danielrojaspachas.blogspot.com y al mail: carrollera@hotmail.com