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21 de septiembre de 2009

POESÍA / Gricelda Nuñez, La Batucana



CASI PROBLEMA DE LECTURA



Me encontré con el Quijote
de Cervantes universal
en medio de un matorral
colgando como palotes.
Yo lo agarré al trote
por valor, porte y diseño
quise volverlo al dueño
de Dios muy agradecida
mas, cual fruta prohibida
no lo aceptó, por miedo.

Me indicó mesmamente
deshacerme del engendro
pues ganador de infierno
sería quien lo leyera.
¡Me reí por tal lesera!
Él me culpó con presteza:
vos mesma te hacéis la lesa
y caeréis en pecado
mas, yo no soy contrariado
de nuestra madre iglesia.

De nuestra madre iglesia,
dijo, el de la triste figura,
el pensar no es cultura
sentir tales peripecias
do la vida se desprecia
revistiéndose, flojoso
me lo dijo un enojoso
pero sin perder la hebra,
por la verdad, que no quiebra
las endilgó pal Mapocho.




Publicado en La Mancha número catorce.


Gricelda Nuñez, La Batucana (batuco, 1945), ha publicado diversos libros de poesía popular y liras poblacionales, la mayoría, autoeditados, en los que muestra su pensamiento personal y social a partir de la ruralidad.
“Versos de Infancia” reúne algunos poemas que dan cuenta de la ajetreada historia laboral de la poeta bajo el alero de Ediciones Esperpentia.

1 de septiembre de 2008

POESÍA / La Batucana





PERO, OTRO MUNDO ES POSIBLE.
(Texto leído en el Encuentro de los Pobres de Brasil)

Piecesitos de niño
Azulosos de frío
¡Cómo os ven y no os cubren Dios mío!


Gabriela Mistral

Nadie te llama pequeño,
no piensan en prepararte
a dormir y que descanses
de vivir días enteros.
Tú, del mundo eres dueño,
quién más sino tú, de trinos,
de verdores, de racimos,
del vozarrón de los mares,
de acariciar esas calles
con piecesitos de niño.


El arroró muy ausente
canción de cuna no oyes,
eres atleta que corres
países y continentes.
Es el lejano oriente
inicio del desafío
de vivir por ser nacido;
tu capricho y antojo
no es color de piel ni ojos:
pies azulosos de frío.

En Brasil, un amanecer
te despertaron mis pasos,
no aceptabas mis brazos
por algo debías temer.
Capullo que al florecer
te va faltando la lumbre
vas creciendo en la costumbre
de soledad en tus días.
La ofrenda de tu vida…
¡Cómo os ven y no os cubren!

Buenos Aires, Lima, Santiago,
muestran tus pupilas bellas
reflejando las estrellas
al fondo del desamparo,
de tu rostro demacrado
arrullado por el río,
platinado por el frío.
Criatura que dormitas
perdona que yo repita
¡Dios mío, Dios mío!

Como un espino silvestre
cuida tu arboladura,
así tu corteza dura
su desarrollo defiende.
de enero a Diciembre
vas luciendo las espinas,
por pasajes y esquinas
esquivas la adversidad.
A ti, Patria y Sociedad
son dos madres que castigan.


Gricelda Nuñez
LA BATUCANA

Publicado en La Mancha diez.


Ilustración: Amanda