Mostrando entradas con la etiqueta hallan_andes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hallan_andes. Mostrar todas las entradas

22 de junio de 2008

POESÍA / Hallan Andes


HECHOS…



¿Viste cómo sin ser Dios puedo hacer salir la luna?
¿Viste cómo volaban las puertas de piedra,
los arcos, los dinteles,
el alfeizar de tu ventana de mármol?
Toneladas de material sólido, hierro forjado,
bloques de granito labrado a rayo, dibujado a láser.
Y todo para ti.
Para nosotros.
Para construir nuestro palacio
que ha de prevalecer eones de milenios.
Me miraste asombrada cuando corrí la nube
que tapaba nuestros rayos de sol.
¿Y el saludo de las plantas?
Su venia vegetal,
su bienvenida de ramas extendidas
ofreciéndonos sus frutos.
No acababas de sorprenderte y me dijiste:
¿Y todo esto Hallan, querido… por qué, cómo?
Por ti… no más.
Te repetía “por ti”,
y recostándome en tu pecho, me dormí.
Me quedé como transparente veinte mil años,
y hoy al despertar, veo que no estás…
se han apropiado de todo.
Tu belleza derramada en todas partes
y yo, solo… pero, te inventaré.
Voy a eliminar los hombres sin matarlos:
los disolveré en el éter de la gracia repartida.
Tomaré mis bienes y tendré noche de bodas
y después,
recostándome en tus brazos, velaré,
jugando a ser cada uno de quienes me deshice…
Claro que… eso sí:
Los he de fusionar en el nombre
del Yan que tú me diste.

Hallan Andes
Publicado en La Mancha número siete.

Ilustración: Alejandro Santos Chávez.

7 de abril de 2008

POESÍA / Hallan Andes


Al equipo de la revista La Mancha:

Se le invitó al Poeta
a compartir un espacio
¿y saben qué contestó
este grandísimo carajo?
Comparó su poesía
con la mujer adorada:
“Que publicar es dejar
que cualquiera la tomara”.
“Ya no seréis poetas – sentenció-,
habéis ascendido a vates…
sólo que ahora estáis
siendo gorriáos del mate”
¡Bravo, viva, hurra
que lástima de vosotros!
Habéis caído en la trampa
de publicar vuestra prosa.
No parece poca cosa
una vez que se ha leído
con la métrica o sin ella,
¡Las musas son siempre bellas!
No importa de quién haya sido,
el poeta ¡es su marido!
Pero se acaba el misterio
de lo que pudo ser
en esto la Poesía
es como tener mujer,
por eso, no os doy la mía
por avarienta porfía,
¿O celos de hombre casado
Con el verdadero amor?


Hallan Andes
(Mostrando apenas la pierna de la musa)

Publicado en LaMancha número cuatro.

Ilustración: "La Musa" Gustav Klimt