SIRIA
a Maram Al Masri
Corren pésimos tiempos para los de siempre
Paraísos terrenales reconvertidos en fábricas de cadáveres
Cartas que nos traen certificados de defunción compulsados
de soldados y guerras que no diferencian a los malos
Mujeres y niños eligen morir en un éxodo de desiertos
sin metralla aunque vacíos de humanidad y justicia
¿Quién entierra muertos donde solo campan buitres
y la arena es camuflaje de dioses del petróleo?
Se admiten apuestas para los bombardeos de mañana
¿Nos matarán las bombas de ellos o las nuestras?
Aguarda
¿Hay en el mundo alguien al que podamos llamar nuestro?
*****
ESCONDÍ LAS VIEJAS MUÑECAS DE TRAPO
Paraísos terrenales reconvertidos en fábricas de cadáveres
Cartas que nos traen certificados de defunción compulsados
de soldados y guerras que no diferencian a los malos
Mujeres y niños eligen morir en un éxodo de desiertos
sin metralla aunque vacíos de humanidad y justicia
¿Quién entierra muertos donde solo campan buitres
y la arena es camuflaje de dioses del petróleo?
Se admiten apuestas para los bombardeos de mañana
¿Nos matarán las bombas de ellos o las nuestras?
Aguarda
¿Hay en el mundo alguien al que podamos llamar nuestro?
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ESCONDÍ LAS VIEJAS MUÑECAS DE TRAPO
Me niego a mostrar al mundo la asexualidad
de un cuerpo que envejece interiorizando culpas
que no le corresponden, como si no hubiera
ocurrido y la vida fuera un sarcasmo de mal gusto
Escondí las viejas muñecas de trapo en el desván
del tiempo, al socaire de los jazmines
y del olor de una infancia que aún me arrulla,
del afecto de las manos deshojadas de mi madre
cuando enjugaban mis lágrimas impares
Ha cerrado el último bar de la noche y dejo
de venderme, de poner precio a las mentiras,
condenado a ser un guiñol al que fatalmente
la certera guadaña de la muerte segará los hilos
*****
EL VACÍO
de un cuerpo que envejece interiorizando culpas
que no le corresponden, como si no hubiera
ocurrido y la vida fuera un sarcasmo de mal gusto
Escondí las viejas muñecas de trapo en el desván
del tiempo, al socaire de los jazmines
y del olor de una infancia que aún me arrulla,
del afecto de las manos deshojadas de mi madre
cuando enjugaban mis lágrimas impares
Ha cerrado el último bar de la noche y dejo
de venderme, de poner precio a las mentiras,
condenado a ser un guiñol al que fatalmente
la certera guadaña de la muerte segará los hilos
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EL VACÍO
En mis sueños siempre habita el vacío
que recorro en un vuelo ingrávido
por el olor a misericordia de las noches
Llego hasta el alba
y no tengo a nadie que me espere
hasta la luna se oculta para repudiarme
en un paisaje de sombras
más allá de la muerte
Cae gota a gota una lluvia
que desnuda con lamentos mi alma
y sobrevive el miedo a la inexistencia
Se tensa el vértigo y rozo con los labios
la belleza al perderse
en la luz impalpable de la negación
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que recorro en un vuelo ingrávido
por el olor a misericordia de las noches
Llego hasta el alba
y no tengo a nadie que me espere
hasta la luna se oculta para repudiarme
en un paisaje de sombras
más allá de la muerte
Cae gota a gota una lluvia
que desnuda con lamentos mi alma
y sobrevive el miedo a la inexistencia
Se tensa el vértigo y rozo con los labios
la belleza al perderse
en la luz impalpable de la negación
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LA VOZ DE LA MUERTE
El poeta mama de los pechos de sus amantes
en el nombre de todos los demonios, leche lasciva
¿Cómo podría escuchar si no la voz de la muerte?
Mientras perros rabiosos excavan nuestras tumbas,
las palabras de los condenados paralizan sus brazos
y pactamos no dejarles profanar tierras vírgenes
que jamás acogerán en su seno poetas ya muertos.
